Siluro

‹Especies agua dulce

Nombre científico: Silurus glanis.

El siluro es el mayor predador con el que cuentan las aguas continentales españolas. Su introducción en la cuenca del Ebro ha resultado exitosa, e incluso ha desarrollado una incipiente pero entusiasta pesquería propia en algunos lugares, como es el pantano de Mequinenza.

Este voraz puede alcanzar dimensiones sin parangón, teniéndose constancia de un ejemplar de cinco metros de longiud que pesó más de 300 kg. No obstante, los ejemplares que superan los tres metros son excepcionales, aunque los que superan los dos metros son relativamente comunes. De ahí su interés deportivo, que no radica en ningún otro factor que en su misma corpulencia.

Además, desde su introducción ilegal en 1.974, no ha hecho sino colonizar nuevas cuencas, e incluso sabemos que se ha desplazado ocasionalmente a determinados espacios salobres, como la cuenca del Ebro, donde medra de igual forma.

Se pesca a fondo, con cañas muy robustas y aparejos concebidos para pelágicos marinos, empleándose una anguila –su bocado preferido- u otro pez como cebo. El aparejo se cala por la tarde y se espera pacientemente a que caiga la noche, que es cuando el siluro despliega su mayor actividad.

Es una especie exclusivamente bentónica que caza de manera oportunista e inespecífica, por lo que admite una variada dieta, siempre, eso sí, carnívora.

Se reproduce durante la primavera y el verano, cuando el agua alcanza temperaturas superiores a los 19ºC y se dan las condiciones óptimas para la posterior eclosión de los huevos.

El macho defenderá la camada durante el periodo de la puesta hasta la eclosión, que sucede en un intervalo de unos tres días, en función de la temperatura del agua.

Dado que su introducción en nuestras aguas es bastante reciente, cada día son más abultadas –en número y en tamaño- las capturas de este formidable predador.