Sardina (Sardina Pilchardus)

‹Cebos mar

La sardina es un cebo tradicional que nunca ha perdido vigencia. Al margen de que, en la actualidad, proliferen nuevos cebos, o cebos que hasta hace poco tiempo eran casi desconocidos para la mayoría de los aficionados, la sardina sigue presente en los puestos de cabeza del ranking de cebos marinos.

Y es que la modesta pero siempre efectiva sardina tiene mucho a su favor: primero su precio y su amplia distribución, lo que posibilita un acceso fácil para cualquier aficionado; y segundo, su demostrada capacidad de atracción, que consigue gracias a un penetrante aroma.

Entre los defectos que pudiera presentar, se cuenta el de su poca consistencia en el anzuelo como principal inconveniente, y el de no ser demasiado efectiva si tratamos de capturar pequeños peces de escollera, como los lábridos, que entrarán mejor a los anélidos, o a pequeños crustáceos como las quisquillas.

No obstante, para la mayoría de los peces, en especial los de cierta envergadura y todos los pelágicos, la sardina constituye un cebo fantástico, siempre recomendable. Y, si somos aficionados a la pesca nocturna, no se lo piense más: compre un kilo de sardinas y llénelas de acero. Ah! Y no se preocupe si ha comprado demasiadas: puede comérselas (cosa poco aconsejable con otros cebos) en sustitución de aquello que no pescó, puede salarlas y utilizarlas en posteriores ocasiones o, si no, macháquelas, añádales sal, arena y harina, y guarde el macizo –o engodo- resultante en un bote plástico.