Salvario

‹Especies mar

Nombre científico:Trachinus araneus

En otros países:

Alemán: Petermänchen

Italia: Tracina

Francia: Vive

Reino Unido: Weeber

También conocido como salvariego, pez araña, pez escorpión, etc. es un traquínido, y como todos los miembros de la familia vive en lechos arenosos y es un voraz predador.

Permanece casi todo el día semienterrado o posado sobre el fondo, sin moverse, acechando cualquier presa que se ponga a tiro.

Pertenece a una familia ampliamente difundida en todas nuestras costas y que consta de varias especies muy semejantes entre sí.

De hecho, como ocurre con los mugílidos, la gente de cada zona les asigna un único nombre a todos los representantes de la familia, tal es su parecido y sus análogas pautas de conducta.

Dada su voracidad, son presas comunes de los aparejos de fondo y muchos son los pescadores novatos que los agarran para desanzuelarlos y sufren su dolorosísima picadura.

Estos son los peces más venenosos que tenemos en nuestras costas y sus radios espinosos, tanto de las aletas dorsales como pectorales, están llenos de un veneno de singular virulencia.

Hace muchos años, en mi primer viaje de estudios con ocasión del término de la EGB, fuimos a Estepona con nuestros profesores. El primer día que fuimos a la playa, yo, como no podía ser de otro modo, me dediqué a depredar. Atrapé una sepia de buen tamaño que había quedado casi varada en un charco tildal y, buscando alguna captura más para incluir en el menú del almuerzo del hotel -francamente malo- alquilé un “pedalo” y con un aparejo de mano y unos humildes bígaros por cebo, capturé un gran salvario, que allí llamaban araña.

Consciente de la sabrosura de sus carnes, lo llevé donde estaban mis compañeros. Recuerdo que la profesora de ciencias naturales -en su afán docente- hizo ademán de cogerlo para mostrarnos las partes de un pez. Fui bueno y, recordando que me había aprobado, le impedí tocarlo.

Así que, con mucho cuidado, le seccioné la cabeza y las aletas (salvo la caudal) y de este modo dejé al pez listo para su manipulación.

Esta familia de peces pica a muchos bañistas todos los veranos. A veces permanecen en fondos someros, semienterrados en la arena, y pisarlos es sinónimo de grave picadura. Debemos tratarla con amoniaco cuanto antes, que es el mejor remedio.

Si nos pican paseando por la orilla, pensemos que se trata de ejemplares jóvenes -y con menos veneno que los adultos- que son los que más se aventuran en aguas tan poco profundas.

Otra cosa: pese a que en algunos libros se diga que su picadura llega a ser mortal, he visto cientos de casos y nunca he sabido de nadie que se haya muerto.

Lo normal es que pasemos unos minutos muy malos, una hora bastante mal y unas pocas más, fastidiados. Al día siguiente, ni siquiera nos acordaremos.