Reo

‹Especies agua dulce

Nombre científico: Salmo trutta trutta

También conocido por trucha marisca o de mar, es un pez anádromo que habita los ríos de la Cornisa Cantábrica.

Como ya indicamos en la ficha de la trucha común, el reo o trucha marisca despierta controversias y pasiones en cuanto a su clasificación se refiere. Aunque generalmente se acepta que se trata de una subespecie de la trucha común de río, este juicio no es universal.

Así, tenemos ictiólogos que opinan que se trata simplemente de una variación de esta última, pero también encontramos la opinión contraria. En cualquier caso, en la foto de la ficha de la trucha común, mostrábamos una Salmo trutta fario, que, como se puede apreciar, presenta una librea y una complexión muy diferente a la que mostramos ahora.

Esto no sería de extrañar tratándose de truchas, pues, como también indicábamos, el fenotipo de los salmónidos es muy variable y, además, en nuestro país existen muchas líneas genéticas, producto de las repoblaciones y otros despropósitos.

Pero, en el caso que nos ocupa, ambas fotos –ésta del reo y la otra de la trutta fario- corresponden a dos especimenes que dieron un peso casi exacto y fueron pescados en el mismo tramo del mismo riachuelo cántabro.

Este riachuelo al que aludo (en cuyas aguas se producen graves mortandades por vertidos que venimos denunciando periódicamente) nunca ha sido repoblado. Tampoco ninguno de los ríos cercanos ha sufrido esta plaga de la repoblación.

Así pues, sus truchas –las pocas que quedan- presentan una gran similitud fenotípica y, sin duda, pureza en su línea genética.

Nos encontramos con una de las pocas poblaciones claramente autóctonas que quedan en la Península y sorprende su uniformidad. No obstante, los reos que pescamos en este pequeño río, aparte del color plateado característico de su estancia en la mar, son más esbeltos que sus hermanas de agua dulce y generalmente de mayor tamaño.

A su vez, pese a que el método de pesca y el equipo empleado sea el mismo para la trutta trutta y la fario, el reo ataca ciertas moscas y señuelos que desdeña la fario. También muestra patrones de conducta en el río que difieren de la fario.

Respecto a su estancia en la mar, nadie sabe con certeza cuánto tiempo está, cuántas veces regresa al río, o cuándo lo abandona. En realidad, todo son conjeturas con más o menos fundamento.

No parece haber un patrón fijo, sino que, creemos, depende de cada individuo y de las condiciones que presenta el río. Tampoco sabemos qué vida hace el reo en la mar. La creencia generalizada es que el reo presenta un comportamiento itinerante en agua salada, poco o nada territorial. Pero yo he observado a un reo cazar durante muchos días en el mismo punto de la costa y a la misma hora.

También se suele decir que el reo hace vida pelágica hasta que se acerca al estuario para remontarlo, pero recuerdo uno que capturé haciendo pesca submarina en el interior de un puerto. Llevaba varios días viéndolo desde tierra, hasta que me decidí a ir a buscarlo. Desde luego, no había allí ningún curso de agua dulce.

En fin, qué les voy a contar. No sabemos casi nada de este fascinante animal, pero eso sólo añade encanto a un pez que todos perseguimos y que debemos cuidar como oro en paño.