Pulga (Talitrus saltator)

‹Cebos mar

Este pequeño crustáceo vive en las zonas tildales, casi en el límite de la zona de marea, oculto bajo las piedras y las algas de la orilla. Se alimenta de algas muertas y desechos, y es activo sobre todo de noche.

Su nombre se debe a la agilidad con la que salta, no a su supuesto carácter parásito que algunos le atribuyen -lo que no es cierto en absoluto-. La pulga de mar es apetecida por la inmensa mayoría de peces del litoral, y encarnada en el anzuelo proporciona inmejorables resultados, parangonables con los ofrecidos por cebos tan reconocidos como la quisquilla.

Para pescar con este cebo se emplean varias técnicas, aunque la más usual y productiva es la de utilizarlo previamente como macizo o engodo. Sólo debemos arrojar unos puñados al agua, antes y durante la pesca, para mantener a los peces en el puesto.

De esta forma sacaremos todo el partido a este gran cebo, desconocido por muchos aficionados.

El mayor inconveniente que presenta viene dado a causa de sus reducidas dimensiones, por lo que, si utilizamos anzuelos superiores a su tamaño, debamos emplear varios de estos simpáticos y saltarines crustáceos para cubrirlo en su totalidad.

Es confundida a veces con otro crustáceo -éste sí de carácter parásito- denominado “piojo de mar”, de mayores dimensiones y poseedor de unos ganchos, con los cuales se adhiere a sus huéspedes para alimentarse de su sangre. Este animal, aun siendo bastante desagradable, también puede ser utilizado como cebo con bastante éxito, por lo que cuando cobremos un pez que lleve -bien dentro de la boca, bien asido a cualquier parte de su cuerpo- uno de estos “piojos”, podemos asimismo encarnarlo en el anzuelo si no nos produce reparos manipularlo.