PLAYA DEL SILENCIO Y ALREDEDORES / Asturias

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A unos 30 km. de Luarca y a 20 Km. de Cudillero, encontramos las poblaciones de Albuerne y Novellana a menos de una milla la costa. Ninguna posee puerto, pero en el acceso al litoral, entre los acantilados, se encuentran las playas de Albuerne, Salencia, La Barquera y Airin. Son preciosas, poco conocidas y muy provechosas para la pesca. Al igual que las del cabo Vidio, combinan la arena con la grava y, en sus márgenes, emergen rocas y escolleras donde cría el percebe, se esconde la nécora y pastan lábridos y espáridos. Si pescamos desde las rocas deberemos estar muy atentos a la marea, para que no nos cierre el camino a tierra, y evitar que el embate de las olas nos coja desprevenidos. En estas solitarias playas un golpe de mar puede resultar fatal, por lo que convendrá mantenerse atentos en todo momento y no dejarse seducir por la belleza del paraje ni por las posibles y abundantes capturas que estemos realizando.

Al otro lado de la playa de la Barquera, un recodo rocoso configura la cala del Riego, uno de esos rincones que no tienen precio para el verdadero aficionado. Es ideal para pescar sargos con flotador y macizo, que deberemos esparcir con la bajamar sobre la cara interna de las rocas que configuran su forma de herradura, para que, al subir la marea, se vaya dosificando y meta la pesca ahí donde queremos tenerla.

Retomando la N-632 hacia Luarca, la costa sigue igual de accidentada y solitaria. Una vez más, si pretendemos pescar con cierta comodidad, debemos ceñirnos a las ensenadas y playas que jalonan el litoral. Algunas, como la del Silencio – quizás la más conocida- o el Castro, llena de efluvios del bosque que desciende casi hasta los farallones de la rompiente, son fantásticas.

El desvío está claramente señalizado y posee unas cómodas escaleras para bajar hasta esta playa de cuento de hadas.

El fondo es de roca, con manchones de arena y grava, por lo que tendremos que adecuar nuestro aparejo para no perderlo enganchado, o pescar con flotador.

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También, gracias a lo tranquilo de sus aguas, es idónea para la pesca submarina. En esta playa existen buenas comunidades de sargos, de lábridos, así como algunas lubinas y doradas de buen tamaño que gustan de adentrarse en la pequeña bahía que forma y descansar de la violencia de los alrededores.

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A partir de la población de Ballota y el Tablizo, las sucesivas ensenadas quedarán un poco más resguardadas por situarse, a unas 6 millas al oeste, el cabo Busto, salvo aquellas orientadas al norte. Los cortes en el acantilado se suceden para dejar paso a playas abiertas al pie de las altas paredes rocosas, como en el Tablizo, Churrín, Quintana o en la Estaca de Perceberos, o forman profundas hondonadas entre el bosque y la piedra, como es el caso de Ribón o Campiechos.

Esta es una costa dura, donde la mar puede impedirnos pescar con comodidad. En ese caso, siempre podemos acercarnos a la playa del Silencio, la más resguardada de esta bellísima parte de Asturias.