Peligros comunes de la pesca deportiva. Primera parte

Por J.J. Ulrak. Fotografías y texto. ulrak@teleline.es

La pesca con caña, al revés que la submarina, no puede ser catalogada como un deporte de riesgo, pero esto no quita para que no entrañe ciertos peligros.

Al margen de que la pesca desde embarcación, bien en la mar o en un lago o embalse, conlleve lógicamente los riesgos propios de la navegación, la pesca desde tierra no es, en principio, peligrosa, pero conviene estar atento para prevenir una serie de riesgos que aquí enumeramos.

Casi todos los que citamos están adscritos a la pesca en agua salada; quizás, en agua dulce, el único que se nos ocurre es aquél inherente a la corriente del río, con la que conviene tener cuidado si nos adentramos en cursos rápidos de cierto caudal.

Por lo demás, ahí va una lista de las causas que provocan los accidentes más comunes en la pesca.

Venenos.

En nuestras costas los peces venenosos no son frecuentes. De hecho, los animales venenosos se dan mayormente -tanto en tierra como en el agua- en regiones tropicales o subtropicales.

Sin embargo, no podemos olvidar unos cuantos seres venenosos que abundan en nuestras aguas. Ninguno de ellos puede inocular veneno letal para un adulto, pero sí producir serias molestias, urticarias, dolores etc.

La mejor manera para evitar sus desagradables picaduras será conocerlos y prevenirlos en la medida de lo posible. Si aún así, resultamos picados, es conveniente aplicar amoniaco y desinfectar la herida en un primer momento, y acudir al puesto de socorro más próximo, en caso de que la picadura revista alguna gravedad -sobre todo la de los peces araña, escorpión o salvario- que ahora veremos con más detalle.

Medusas:

Son masas gelatinosas de diverso tamaño que vagan por la superficie o a media agua arrastradas por las corrientes marinas.

Cuentan con tentáculos urticantes, cuyo roce nos producirá una especie de quemazón, seguido de enrojecimiento y urticaria en la zona afectada. Su picadura resulta molesta pero no es grave y sus efectos desaparecerán en cuestión de minutos u horas. Lo normal es que al día siguiente no nos acordemos, así que no debemos alarmarnos.

Anémonas:

Son algo así como media pelota de tenis llena de tentáculos, que se fijan a las rocas por su base en forma de ventosa, donde permanecen inmóviles. Conviene no tocarlas ni pisarlas, aunque los efectos de su picadura, parecidos a los de las medusas, son aún más inicuos.

Arañas de mar, pez escorpión, salvario, salvariego, víbora etc.:

Son varios peces, muy parecidos entre sí, de la familia de los traquínidos que reciben estos nombres en función del área geográfica donde nos encontremos.

Viven, en sus diversas variedades, en todo el litoral ibérico, pero siempre y solamente en fondos de arena. Poseen una serie de espinas situadas en la cabeza y opérculos, y en la aleta dorsal -justo detrás de ésta- que inoculan un veneno muy doloroso.

Aunque son peces comestibles, no son objeto de una pesca específica. Ahora bien, si se pescan por error, conviene no manipularlos y, más bien, cortar el hilo y olvidarnos de ellos.

Salvario antes de retirar la aleta dorsal y el opérculo. Retiradas las armas queda el pez completamente manejable.

En ocasiones, sobre todo los ejemplares pequeños, pueden vivir a profundidades inferiores al metro, semienterrados en la arena de la playa. En caso de pisarlos paseando por la orilla no nos salvaremos de su picadura. Tampoco es grave, pero sí doloroso, y conviene aplicar amoniaco cuanto antes.

Cabrachos:

De la familia de los escorpénidos, emparentado con varias especies tropicales muy venenosas, el cabracho no lo es tanto, pero cuenta también con varias espinas venenosas y, aunque pueda permanecer ocasionalmente a escasa profundidad, nunca he oído ni leído que alguien lo hubiese pisado.

La única forma, por tanto, de que nos pique será mientras lo manipulamos en el momento de desanzuelarlo.

El único sistema que conozco para manipularlo con ciertas garantías es introduciendo los dedos en su amplia boca y abriéndolos una vez dentro, de forma que quede bien sujeto.

¿Los dientes? Apenas si tiene unas puntitas inofensivas, nada que temer a este respecto. De todas maneras, esta técnica para sujetarlo -muy empleada por los profesionales y los pescadores expertos- no la recomiendo. Pienso que es mejor envolverlo en un grueso trapo con mucho cuidado, cortar el sedal e introducirlo en la cesta de pesca: su carne es exquisita

Rayas y pastinacas:

Son peces cartilaginosos (no tienen escamas y su esqueleto está constituido por una especie de cartílagos) de tipo plano, que viven posados sobre fondos de arena o fango. En la parte posterior del cuerpo poseen un apéndice, como un rabo, en el que ocultan un aguijón.

Dado que estos peces no se suelen comer y su captura será siempre casual, recomendamos no tocarlos, cortar el sedal y soltarlos.

Otros peces relacionados con los anteriores son los torpedos o tembladeras, que, aunque no posean aguijón venenoso, sí son capaces de efectuar descargas eléctricas de intensidad variable, que pueden resultar también muy desagradables para el pescador.

Erizos de mar:

Estos equinodermos viven en las zonas batidas por la marea, entre las rocas. Poseen cientos de espinas que les sirven para moverse lentamente o para incrustarse entre las rocas con objeto de permanecer inmóviles ante los golpes de mar. Debemos tener cuidado de no pisarlos, pues a través de sus espinas pueden inocularnos un veneno de baja intensidad. Sin embargo, en caso de pisarlos con los pies desnudos, algo muy frecuente, lo peor no es el veneno, sino las quebradizas espinas, cuyas puntas permanecerán en nuestras doloridas carnes.

En ese caso debemos extraerlas cuanto antes, dado el riesgo que existe de una posterior infección.

Para sacar las puntas de las espinas utilizaremos unas pinzas de depilar. En caso de que no podamos extraerlas totalmente, probaremos con un alfiler o una aguja, abriéndonos paso hasta el puntito negro que delata la punta del erizo y tratando de pinchar ésta con el acero a fin de extraerla. La picadura de erizo no es grave, pero sí muy molesta.