Patalín, patuxo o cangrejo nadador (Portunus Holsatus)

‹Cebos mar

Este cangrejo marino parece un cruce entre cangrejo común y nécora. En realidad, es un feroz predador de pececillos, que acecha escondido entre las rocas o enterrado en la arena. Por eso es frecuente que caiga preso en las artes de arrastre que, literalmente, rastrillan los fondos blandos.

También es habitual verlo nadando en superficie, sobre todo algunas noches veraniegas. Si nos los encontramos de esta guisa podemos “jugar” con ellos ofreciéndoles carnada con la caña. Entonces veremos su voracidad y cómo atacan a cualquier alimento que les presentemos. Será también una buena ocasión para hacernos con unos cuantos ejemplares, que podremos emplear como cebo.

Y es que este cangrejo no se emplea para consumo humano, pero sí para el de las lubinas, que sienten especial debilidad por estos crustáceos. Para que trabaje de forma óptima, deberemos presentárselo vivo, por lo que es esencial tratarlo con sumo cuidado.

La pesca de lubinas con patalín es una de las más recomendables e incluso sofisticadas. Se trata de conseguir que nuestro cangrejo atraiga a la lubina y para ello debemos dejarle nadar. Contemplar el ataque en superficie puede ser más de lo que aguanten nuestros nervios.

Lo mejor es sujetarlo al anzuelo con una goma o un poco de licra, y ponerlo en un montaje con buldo o burbuja. Después, sólo queda lanzar suavemente para no dañarlo, y dejar que nade a su antojo y recorra errático la superficie. Para ello debemos elegir días de mar bella y poco viento, dejar abierto el carrete y poner una línea fina.

Lo demás lo hará nuestro patalín.