Palometón

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( Lichia Amia )

Es un gran predador que patrulla nuestras costas y llega a alcanzar los dos metros de longitud y los 50 kg., aunque los ejemplares de más de 40 kg. son excepcionales. Es de color plateado con reflejos verdosos y azulados, más oscuro en la zona dorsal y blanco en la ventral. Vive en mares subtropicales y es muy común en el Mediterráneo y en el Atlántico sur, pero anecdótico en el cercano Cantábrico.

Tiene la cabeza -así como la boca-, proporcionalmente pequeña, marcándose su forma ahusada con el crecimiento. Sin duda, la estampa hidrodinámica que presenta este carángido nos esté dando las primeras pistas sobre su capacidad natatoria. En efecto, aunque de régimen pelágico, es capaz de moverse con soltura y precisión en aguas de menor calado, aunque se siente más cómodo con, al menos, una veintena de brazas bajo sus aletas.

Le encantan los estuarios y llega a internarse en la desembocadura de algunos grandes ríos, como es el caso del Ebro, aunque no tanto como lo pudiera hacer, por ejemplo, una lubina o un mugílido. Precisamente, lisas, mubles y mújoles (que todo es uno) se cuentan entre los manjares favoritos de este potente predador. Pero tampoco se quedan atrás los bancos de sardina, anchoa, chicharro y demás gregarios, que constituyen partes indispensables de eso que conocemos como “pez pasto” y que nutre los océanos.

El palometón tiene una importancia relativa para la pesca comercial pues, aunque perseguido por los profesionales, sus propiedades gastronómicas son discretas y nadie pugna en la lonja con entusiasmo cuando descargan unas cajas de este carángido.

Por tanto, dado lo escaso de su consideración en el mercado, habrá que convenir en que su principal interés es el deportivo. Y es que, en este terreno, hablar de palometones equivale a pronunciar palabras mayores: peces que luchan sin tregua durante muchos minutos, especímenes que se lanzan como misiles a por nuestros artificiales, que se giran 180 º para embocar el señuelo en una maniobra que te corta la respiración.. En fin, auténticas máquinas predadoras que enloquecen con los señuelos de superficie, especialmente con grandespopper traídos a toda velocidad y con bruscos tirones para provocar su espectacular ataque.

Si hay una modalidad de pesca que podamos recomendar en este país, esa es la del palometón con señuelos de superficie. Háganos caso, que no se arrepentirá.