Palometa blanca

‹Especies mar

Nombre científico: Trachinotus glaucus

Como el resto de los carángidos es un predador nato. Se alimenta con voracidad de todo lo que su tamaño permite y persigue feroz a los bálamos de alevines. Es en ese cometido cuando a veces llega incluso hasta la misma orilla de las playas, en la que los alevines buscan refugio.

Sobre todo durante los meses estivales en las playas mediterráneas, no es raro ver bancos de pequeños mugílidos y otros alevines saltando en la misma orilla con pocos centímetros de agua. Se meten casi a varar, perseguidos por las implacables palmetas blancas. Este es el momento idóneo para el pescador deportivo que quiera practicar spinning ultraligero. Toda una gozada.

Con una caña de un par de metros y de muy escasa acción, un carrete ligero y un sedal del 0.18, prepararemos un aparejo armado con pequeños artificiales. Pueden ser plumas, pequeñas cucharas ondulantes o diminutos minows o paseantes. Todo va bien con tal de que los señuelos no excedan los 3 ó 4 cm. de longitud como máximo. Y entonces comienza la fiesta. La palometa blanca se lanza como un misil a por nuestros artificiales y, aunque su tamaño sea generalmente muy discreto y nuestras capturas medias no excedan de los 25 cm. la diversión es total. Siempre y cuando nuestro aparejo sea muy ligero, claro. Si no, sería como matar moscas a cañonazos.

Por supuesto, también hay quien pesca palometas blancas con cebo natural, sobre todo en el interior de los puertos y bahías, donde a veces permanecen grupos estables junto con otros carángidos pequeños, como chicharros o jureles.

Pero para sacarle partido a este pez, lo mejor, créanme, es tentarlo con artificiales diminutos y aparejos ultraligeros en las orillas de las playas mediterráneas. Pese a lo reducido de su talla, esta especie es muy combativa y busca agua en cuanto se siente clavada. Quizás una de las mejores opciones para adiestrarse en el spinning en agua salada.