Merillo

‹Especies mar

Nombre científico: Paracentropristis hepatus

Este pez de vistosos colores es un pequeño serránido tan común en el Mediterráneo como escaso en el Cantábrico. Como toda la familia, es un voraz predador de todo lo que se mueve a su alrededor y cuyo tamaño sea adecuado al de su boca. Y es que, precisamente, es éste, el tamaño, lo que condiciona su alimentación, pues el merillo es un pez muy pequeño, que nunca alcanza más de 15 cm.

Por su aspecto y dimensiones podría pensarse que se trata de un lábrido, pero no es así. Lo que ocurre es que comparte con los lábridos muchas características morfológicas, resultado de su adaptación a los mismos nichos ecológicos y formas de vida.

De hecho, es muy común encontrarlos juntos, y ver en la misma escollera a merillos, serranos o tordos y julias o doncellas, nadando a la par o disputándose un pequeño bocado.

Si nos fijamos, todos ellos tienen libreas de peces subtropicales, propios de las escolleras de aguas someras y luminosas.

La voracidad de nuestro pez le lleva a atacar cualquier cebo de origen animal que le presentemos, pero especialmente aquellos preferidos por los peces de escollera, como son las gusanas o lombrices marinas, y los pequeños crustáceos, como el ermitaño, la quisquilla, etc.

Para pescarlo, lo mejor es un aparejo sencillo a boya, con un bajo de sedal fino y ligeramente plomado. Eso sí, el conjunto debe ser muy ligero, para percibir su picada y posterior defensa. Del mismo modo, capturaremos los lábridos antes mencionados, con lo que haremos una cesta de bellos colores.

La picada es bastante franca y el merillo se clava sin que se precise propinar un severo cachete o golpe de muñeca. Sus carnes son poco apreciadas, sobre todo a causa de su reducido tamaño y sus muchas espinas.