Lucioperca

‹Especies agua dulce

Nombre científico: Stizostedion lucioperca

Cuando era niño, la lucioperca era una especie exótica en la práctica totalidad de la Península. Muchos nos preguntábamos cómo sería pescar este voraz centroeuropeo, del cual no teníamos sino noticias lejanas.

Pero, tras una introducción legal en los 70´ -en el embalse de Boadella (Gerona)- y, suponemos, otras muchas ilegales por las mismas fechas, la lucioperca pronto colonizó gran parte de nuestras aguas continentales, con lo que, a partir de mediados de los 80´ ejemplares de esta especie comenzaron a ser relativamente en las cestas de muchos pescadores. Sobre todo de aquellos que perseguían bases y lucios, cuyos señuelos ataca sin contemplaciones.

En realidad, la lucioperca es un tremendo predador comparable a los anteriores y, por lo menos, tan adaptable como ellos. De ahí su éxito en la colonización progresiva de nuevas cuencas, a la que nos tiene acostumbrados.

Gusta de las grandes masas de agua, de escasa corriente y temperaturas medias, aunque ha sido pescada en zonas de corriente –como en determinados tramos del Ebro- e incluso en zonas salobres. Forma cardúmenes más o menos sedentarios, pero los grandes ejemplares, como es norma entre los peces predadores, suelen ir solos o en grupos reducidos.

Su picada es decidida y franca, aunque su defensa no es equiparable a la de un bass, por ejemplo, aunque sí a la de un lucio. Es decir, es un pez de cortos recorridos, preparado para el spring, pero que no aguanta las carreras de larga distancia, lo que prueba una vez presa en el anzuelo.

Por tanto, aunque su mayor interés sea como pez deportivo, no pensemos que su defensa sea digna de grandes elogios. Eso sí, esta carencia se compensa con la facilidad para tomar todo tipo de señuelos y su generosidad en la picada.