LUARCA/Asturias

‹Lugares mar

El emplazamiento de esta villa, a orillas de la ría del Negro, preside una playa y un puerto de pesca, antaño fortificado, como nos recuerdan las ruinas de una torre de vigía. Por la salida Sur, el largo viaducto del Transcantábrico parece arrojado sobre el río y la carretera nacional.

Luarca, “la villa blanca de la costa verde” –como alguien la bautizó con acierto- es un lugar hoy bien conocido por el turismo. Su belleza, la armonía de sus construcciones o su recoleto puerto, hacen de esta población una de las más atractivas para el visitante. Sus aledaños costeros son de pizarra y está resguardada al socaire de la punta Percebera, por el oeste, y del cabo Busto, por el este. Forma una amplia ensenada protegida por dos espigones desde los cuales podremos lanzar nuestros aparejos. Otra posibilidad consiste en desplazarnos por la línea de costa un kilómetro, dirección a Navia por la N-634, y tomar el cruce que lleva al camping de Tourán para acceder a un brazo de mar que en su extremo de tierra adentro se encuentra una pequeña playa. En la embocadura de este entrante aparece un islote frente a unos farallones de roca que descubre la bajamar. Constituye un fondeadero natural resguardado, donde pueden atracar las pequeñas embarcaciones que conozcan bien el emplazamiento del islote y de las rocas vecinas.

El entrante de Tourán es muy apropiado para una plácida jornada de pesca en sus tranquilas aguas. También es apto para practicar una pesca submarina sencilla, sin corrientes y poca cota de profundidad. Aquí hallaremos lisas, maragotas y bogas, y demás especies de escollera.

Saliendo en dirección este, por la N-634, encontraremos de nuevo la costa acantilada y abrupta, pero nos permitirá todavía acercarnos –aunque con dificultad y por senderos de cabras- a algunos pesquiles dispersos (como los Molinos o la poza de Corriechu, al lado de la cala de la Escaladina), a los que podemos acceder también en tren, gracias al apeadero de Barcia.