Lisa

‹Especies mar

Nombre científico: Mugil auratus, mugil chelo, mugil saliens, mugil capito

Otros nombres comunes:   Andalucía: Lisa   –   Asturias: Lisa   –   Cantabria: Muble   –   Cataluña (Levante):Lisa, mujol   –   Galicia: Lisa, llisa   –   Murcia: Mújol   –   País Vasco: Corcón, muble

En otros países:   Alemania: Meeräsche   –   Italia: Cefalo   –   Francia: Mulet   –   Reino Unido: Mullet

En realidad se trata de varias especies muy similares entre sí y, que, a efectos de la pesca deportiva, pueden ser tratados como una sola. Pertencen a la familia de los mugílidos, abundantísimos en nuestras costas. Buenos nadadores y con un marcado carácter eurihalino, forman gruesos cardúmenes cohesionados que llegan a contar con miles de ejemplares.

Estos peces, aun siendo marinos, pueden ocupar una gran diversidad de biotopos, entre los que se encuentran las aguas salobres de los estuarios, e incluso los tramos bajos y medios de algunos ríos, aunque lo más frecuente es encontrarlos en la desembocadura.

Aguantan asimismo una dosis importante de contaminación orgánica e inorgánica y por ello es posible encontrarlos en zonas muy degradadas, como son las proximidades de las alcantarillas, los puertos industriales, etc. por lo que no siempre serán aptos para el consumo humano, pues suelen adoptar un sabor y un aroma acorde con los lugares donde se encuentran, que puede llegar a ser bastante desagradable.

Sin embargo, capturado en aguas limpias, es un pescado de delicada carne blanca, que recuerda a la de la lubina -en algún restaurante que, por motivos obvios no voy a citar aquí, se administra mugil por lubina-.

La alimentación de estos peces es variada, pero prefieren los cebos blandos -dada su ausencia de dientes, parece lógico- y comen o absorben alimento, tanto en superficie cono en el fondo.

Se pueden pescar de muchas maneras, pero la que aquí recomendamos por su sencillez es con una caña de lanzado ligera, un buldó o burbuja y un pequeño anzuelo que irá cebado simplemente con pan.

A efectos de que el pan aguante lo máximo en el anzuelo, convendrá dejarlo un día en una bolsa de plástico humedecida por dentro. De esta forma, el pan quedará con una consistencia gomosa que permitirá una mayor consistencia en el anzuelo que, repetimos, será pequeño, delgado y afilado.

Después se macizará la zona con puñados de trozos de pan y una vez veamos que los múgiles comienzan a comer en la superficie, lanzaremos nuestro aparejo entre ellos y trataremos de clavar en cuanto advirtamos que nuestro trozo de pan desaparece en las fauces de un pez, aun antes de notar su picada. Debemos tener presente, que estos peces no muerden, sino que absorben el cebo, por lo que es necesario clavarlos, y no esperar, como con otras especies, a que se claven solos.