Gobio

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Nombre científico: Pomatoschistus minutus, Zosterisessor ophiocephalus

También conocido por “escamón”, “cabezona”, “merlucilla” (Castro-Urdiales) y muchos otros nombres locales, “gobio” es el nombre genérico que reciben todos los integrantes de la familia de los góbidos, la mayor en cuanto a número de especies, seguida de los lábridos.

Pero conviene no confundirlo con el gobio de río (Gobio gobio), especie cada vez más escasa y que no tiene nada que ver con los góbidos, salvo su parecido morfológico, causado sin duda por llevar unos hábitos de vida semejantes. De hecho, el gobio de río es un ciprínido en plena regresión en todas nuestras aguas continentales, donde en tiempos no muy lejanos fue abundante.

Pero volviendo a los góbidos verdaderos, esto es, los de agua salada, conviene apuntar que son de régimen típicamente litoral y bentónico, y cuentan con varias especies similares, sin ningún interés deportivo ni comercial.

Quizás el único, como el de río, es el de servir como carnada para especies predadoras. Así, son buscados por aficionados adeptos a la pesca con pez vivo, pues para esta modalidad ofrecen algunas cualidades, como su resistencia en el anzuelo y la facilidad para ser capturados.

El gobio es un pez de escasas dimensiones, y aunque en nuestro litoral contemos con varias especies, ninguna de ellas alcanza un peso razonable como para ser perseguido por los pescadores. Más bien suele ser al contrario pues, de régimen carnívoro, atacará nuestros cebos destinados a otras especies más preciadas.

El gobio vive siempre en el fondo, donde permanece inmóvil la mayor parte del tiempo. Algunas especies viven encuevadas o semienterradas en la arena, siempre a la espera de que algún animalillo pase cerca para abalanzarse sobre él. Su picada es contundente y violenta, pero, una vez clavado, la resistencia que opone es mínima. Quizás un par de coletazos o un ligero conato de lucha sea toda su reacción cuando nota el anzuelo que lo apresa. Por eso ni siquiera los que pescan minitallas encuentren en el gobio a un adversario digno de su aparejo.

Su carne es comestible aunque insípida, y en algunos puntos de nuestro litoral se consume en fritura o bien integrando sopas de pescado y similares.