EMBALSE DE BUENDÍA. Castilla la Mancha

‹Lugares agua dulce

¿Quién no ha oído en alguna ocasión algún comentario sobre los embalses de la Cuenca del Tajo?.

 

Todo sabemos la fama que tienen estos embalses, Entrepeñas, Bolarque y Buendía. Eran buenos tiempos para los grandes lucios.

Localización.

Buendía se encuentra situado justo en el límite entre Cuenca y Guadalajara, perteneciendo la mitad del embalse a cada provincia.

Buendía se llena con aguas del Río Guadiela, afluente del Tajo, que confluye con este entre los pueblos de Almonacid de Zorita y el propio pueblo de Buendía.

Los accesos al pantano en la provincia de Cuenca se encuentran la mayoría en la carretera del pueblo de Buendía a Sacedón, (la carretera pasa por encima de la presa) y desde el propio pueblo de Buendía. Algunos municipios próximos al embales son Villalba del Rey, Alcohujate, Alcocer, Córcoles y Sacedón.

Zonas.

Existen distintas zonas de pesca en este embalse:

• zona próxima al pueblo de Buendía.

• la Cespeda, cercanías del camping.

• la Zonas cercanas a la presa

Estos son los tres puntos calientes de este embalse, en las cuales se caracteriza la presencia de las diferentes especies que pueblan estas aguas.

Diversidad de especies.

En este embalse podemos encontrar desde lucios, famosos por su tamaño en décadas pasadas, black-bass, lucioperca, carpa, pez-sol (percasol), y cangrejo americano. También se sabia de la existencia de salverino (salvelinus fontinalis) en estas aguas, pero en la actualidad se desconocen capturas.

La carpa.

Una de las especies más constantes en población dentro del embalse. Ha disminuido pero en menor medida que las demás especies (excepto la lucioperca que aumenta). Su pesca la solemos realizar alejados de la presa, aunque hay varias reculas con el fondo arenoso en las cuales se pueden ver en verano ociquear grupos de grandes carpas y por supuesto pescarlas. Los cabos más empleados son el maíz a fondo y los boiles, pero el cebo depende ya del gusto de cada uno.

Resto de especies.

Existe una población muy numerosa de pezsol (percasol) pero carece de interés deportivo. En la Cespeda los cangrejos americanos son bastante frecuentes metidos en sus agujeros en el barro de las orillas. Hace años se conocía la presencia de salverinos pero en la actualidad se puede considerar extinguido de estas aguas.

El Black Bass.

Hace dos años se pensó que se había perdido la inmensa población de basses que existía en este embalse. Este descenso se debía a su pesca indiscriminada, la depredación que sufre y los bruscos cambios de nivel de agua (trasvase) que se producen tirando al traste las puestas.

Hoy en día cerca de la presa se ven ejemplares de un tamaño considerable rondando las orillas (en primavera y otoño) pero estos basses están muy resabiados y como el cebo no sea exáctamente igual que lo que lo que comen todos los días nuestro engaño será rechazado. Si nos alejamos de la presa hacia arriba los basses disminuyen de tamaño pero aumentan en cantidad. Grupos de 6 o 7 ejemplares se pueden ver deambulando por las orillas en busca de peces-sol o cualquier alimento. Estos peces no mayores de 300 gramos en su mayoría suelen estar próximos a pequeños arbustos sumergidos o incluso en pequeñas reculas.

Lucio.

Por desgracia, la tónica general viene a ser la disminución de poblaciones que está sufriendo este exócido en todos los embalses de la cuenca del Tajo, famosos anteriormente por su gran tamaño y frecuencia de sus capturas. Ahora son verdadera excepción y motivo de mas de una tertulia de pescadores los peces de esta especie que superan la decena de kilos.

Se está apreciando en las dos últimas temporadas un pequeño aumento de capturas de ejemplares entre los 500 gramos y 2 kilos debido a lo positiva que resultó la freza con el aumento de las lluvias dos años seguidos. Pero este aumento no es ni mucho menos algo que se pueda considerar como “la purga de San Benito” y llene el embalse lucios para todos. Al contrario, los pescadores al apreciar este pequeño (insisto no muy representativo) aumento se produce cada fin de semana una tremenda congregación de cañas con sus respectivos veletones rojos y truchitas. Desde 4 o 5 kilómetros hacia la presa casi no queda sitio ningún domingo de febrero.

En la zona del pueblo de Buendía se sacan pequeños lucios escondidos entre las algas que cubren el fondo. Para esta zona es recomendable utilizar señuelos lentos que no se enganchen con facilidad. La cucharillas ondulantes de Rapala Minow Spon, dan muy buenos resultados en días nublados o con viento

Cuanto más no acercamos a la presa más profundidad se encuentra. Un señuelo efectivo (trabaja a la profundidad que nosotros queramos) y a la vez económicos, son los vinilos tipo pikie de 10 centímetros y cabezas plomadas sobre el orden de 10 gramos. En días de gran actividad podemos utilizar el mismo vinilo con medida de 13 centímetros y plomo de 15 gramos. Utilizaremos colores más vivos cuando en las primeras horas del día y horas de anochecer. En cambio durante el resto del día es aconsejable aún en esta masa tan inmensa de agua utilizar colores más próximos a los peces pasto que están en la dieta del lucio.

Lucioperca.

Últimamente aparecen prendidas de nuestros señuelos un mayor número de veces que los lucios. Estos peces están poblando los fondos a un ritmo vertiginoso. El principal problema es la lucha por el alimento que tienen los tres grandes depredadores de este embalse. dentro de pocos años sabremos quién ha ganado esta pelea, pero está claro que la lucioperca tiene muchas ventajas sobre sus competidores.

En este embalse se encuentra en las cercanías de la presa y en 3 o 4 kilómetros hacia arriba. Esto no significa que no esté presente en otras partes del embalse, lo que pasa es que no es tan significativa. Para pescarla utiliza señuelos que estén muy cerca del fondo. Twister de vinilo de colores claros es un señuelo perfecto para su pesca. En la primeras horas de la mañana (6,7 y 8) y las últimas de la tarde (7 y 8) suele moverse hacia capas más altas facilitando en estas horas del día su pesca.