El carrete de surf-casting

Texto: Juan Bautista García. Fotos: Javier García-Egocheaga

El carrete de surf-casting, un artículo que Juan Bautista García nos ofrece en exclusiva y como adelanto de su próximo libro “Cuaderno de pesca”.

Para una buena elección del carrete debemos tener claros varios puntos y, cómo no, las propiedades del carrete que se va a elegir. En primer lugar, el carrete también debe ser muy liviano, pero resistente a la corrosión de la sal. Por ello debemos elegir aquellos que en su aleación contengan mayor presencia de carbono, titanio, o materiales similares. Con respecto a la velocidad de recuperación, en este caso la que más predomina es 4.5:1, que significa que el brazo de recuperación dará 4.5 vueltas por cada vuelta de la manivela. Pero, una vez que vayamos a elegirlo, podemos incluso comprar aquellos que tengan mayor o menor nivel de recuperación.

Está claro que para esta modalidad existen varios tipos de carretes: los multiplicadores o bobina giratoria y los fijos o bobina fija. Cuando se adquiere un poco de experiencia en la pesca a surf- casting, mucha gente se da cuenta de que utilizar carretes multiplicadores es como utilizar un Formula 1, pero, al igual que para pilotar un coche de esta magnitud se requiere una experiencia y un aprendizaje, con los multiplicadores sucede lo mismo. Por ello, el paso de bobina fija a multiplicadores, muchos lo consideran un abismo; pero la verdad es muy distinta, y la mayoría de las veces, esta opinión es muy exagerada.

Actualmente, estos carretes vienen provistos de dos frenos, que trabajándolos adecuadamente permiten utilizarlos en cualquier circunstancia, sin que se produzcan los tan temidos enredos o nidos de sedal. Para ello, se debe regular primero el freno de desplazamiento, que es el que frena al tambor o bobina por medio de unos discos igual de grandes que dicha bobina, y debemos aflojarlo o apretarlo en la medida del peso que utilicemos.

Para ello simplemente colocaremos la caña en horizontal, o sea paralela al suelo, y sencillamente dejaremos que el plomo caiga por su propio peso, pero teniendo en cuenta que nunca debe acelerarse o detenerse, sino que debe caer lentamente. El otro freno, el centrífugo, es el que frena el tambor en el momento del lanzado impidiendo que éste se acelere en demasía y produzca lo indeseado. Mucha gente lo regula en el centro aproximadamente y no lo vuelve a tocar en todo el día; pero para que nos dé un mayor rendimiento debemos regularlo correctamente.

Para ello, debemos lanzar varias veces y regularlo según proceda, porque está claro que nunca lanzamos con la misma fuerza, ni siempre pescamos en la mismas condiciones marinas ni meteorológicas. Por otro lado, durante el lanzado, debemos tener en cuenta que con estos carretes no es el sedal el que se sujeta, sino la propia bobina, que deberemos sujetarla con el dedo pulgar y no con el índice como se hace con los carretes de bobina fija.

Por lo tanto, puede hasta producir confusiones en el momento del lanzado. Al igual que la posición de estos carretes es siempre por encima de la línea de las anillas y más cerca del puño, para que de esta forma sea el pulgar de la mano izquierda el que sujete la bobina del carrete, mientras que la mano derecha la colocaremos más arriba, o mejor dicho, más hacia el centro del puño.

En el caso de que decidamos comprar un carrete de bobina fija, debemos tener varios puntos en cuenta, aparte de que el manejo será mucho más sencillo. En primer lugar, la bobina o tambor siempre será en forma cónica, a ser posible de aluminio o, en su defecto, con los bordes de aluminio, para que de esta forma el sedal resbale mejor y se desenrolle más rápida y fácilmente. El freno no debe quedarse atorado, ya que si clavamos una buena pieza, la salida del sedal será fundamental para poder trabajar la pieza enganchada. De lo contrario, el pez puede romper con facilidad el sedal. El arco sujeta-hilos o pick up, nunca debe cerrarse en el momento del lanzado. Si lo hace romperá cualquier línea e incluso puede romper la caña.

Estos carretes también poseen un mecanismo de antirretroceso de la palanca para evitar enredos en el sedal, cuando éste está flojo. Hay pescadores que prefieren comprar carretes sin freno, y con ayuda de este mecanismo trabajan la pieza enganchada. Una de las cosas más importantes es que el mecanismo del carrete debe ser siempre de materiales anticorrosivos, aparte de que también nos fijaremos en los dientes de la corona, y, cómo no, en el grosor del eje principal. Por otra parte, otro de los puntos a tener en cuenta será el rodillo guía-hilos; éste debe tener un rodamiento y poseer un sistema para evitar el retorcimiento del sedal producido por el calor al pasar a través de él.

Por lo general, en esta modalidad, los sedales a utilizar suelen ser relativamente finos. Por ello, muchas veces nos encontramos con el problema de cargar la bobina con muchos metros de sedal hasta que llegue al borde de ésta.

Para esta operación, muchos pescadores colocan un sedal de diámetro medio en las 3/4 partes de la bobina y la última parte la cargan con sedal fino. De esta forma, el grueso hace de cuerpo, mientras que con el fino es con el que se pesca.

También hay muchos pescadores que prefieren utilizar bobinas de competición para evitar precisamente este cuerpo de sedal, ya que estas bobinas solamente poseen la capacidad de 200m. ó 250 m. de sedal fino, según el diámetro.

Otro de los puntos que también es muy importante en este tema, es el nivel de recuperación de estos carretes. Claro que de ello dependerá el diámetro de la bobina. Hay muchos pescadores que en esta modalidad prefieren utilizar carretes que tengan mucho nivel de recuperación y de esta forma recuperar el aparejo mas rápidamente. Personalmente, considero que esto no es un punto primordial en el surf-casting. Tal vez en el spinning si lo sea, pero aquí no, y todo porque si tenemos un carrete que nos recupere las piezas muy rápidamente, al poco tiempo de tenerlo descubriremos que la mayoría de los peces se recuperan por encima del agua y dando saltos, cosa que destruye la magia de la pesca. Esta magia no es más que poder disfrutar de las capturas cuando se resisten a abandonar su medio natural con tirones y aflojamientos; aparte de que muchas veces se nos desengancharán las piezas o partirán el sedal al llegar a la rompiente de las olas en la orilla.

Para todo esto, existe una explicación lógica: si recuperamos un pez rápidamente, éste abrirá la boca y opondrá mucha más resistencia que si viene nadando, al margen de que tire más o menos. Esta resistencia hará que, muchas veces y según el grado de penetración que tenga el anzuelo en su boca, el pez se desclave por desgarramiento o bien se rompa el bajo de línea que, por lo general, es fino.

Por todo esto, personalmente recomiendo comprar carretes que tengan la bobina bastante gruesa. Aunque tengan menor nivel de recuperación, tendrán mas facilidad en la salida del sedal y, por lo tanto, los lanzamientos serán más largos, que al fin y al cabo, es una de las principales características que se buscan en esta modalidad.