CARACTERÍSTICAS COSTA / Valencia

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La costa valenciana es famosa internacionalmente por ser una de las más visitadas de Europa. A efectos turísticos comprendería parte de la llamada “Costa Blanca” y parte de la “Costa del Azahar”. Su litoral se reduce, en la práctica, a una extensa y suave línea de playa, que en algunos casos alterna con pequeñas áreas rocosas, como en el repunte de Cullera, en el cabo de la Nao, o, sobre todo, al norte de la provincia de Castellón, donde un borde costero de cantiles erosionados, entreverado de caletas y quebradas calizas, nos permite adivinar el comienzo de la rocosa Costa Brava.

Las huertas, el monte bajo y matorral mediterráneo, o el seco páramo de jaras y esparto, se alternan orillados al mar Mediterráneo. De norte a sur encontramos diferencias térmicas y de pluviosidad apreciables, aunque, en conjunto, esta costa sea bastante uniforme y presente cambios poco significativos para unos ojos no demasiado perspicaces.

También abundan las acequias y canales costeros que parten la huerta y los campos de cítricos. Junto a estas aguas domesticadas, perviven marjales y albuferas, que en un pasado cercano fueron eficazmente combatidos y tenazmente desecados, y, en la actualidad, aparecen como zonas de alto interés ecológico, en muchos casos protegidas. Asimismo, las salinas y las dunas –también hoy reconocidas por su alto valor ecológico y paisajístico-, pugnan por mantenerse siquiera como testimonio de lo que en otro tiempo significaran.

Las playas, las inmensas y agradables playas, sostén del desarrollo turístico por estos pagos, perdieron hace ya tiempo –y salvo casos aislados- su virginidad original, y son objeto de cuidados constantes para que su deterioro no conduzca a un detrimento en la calidad turística de la zona.

Así pues, nos encontramos con un litoral ferozmente ocupado, con una presión humana enorme –sobre todo durante el estío- y con una costa demasiado “fácil” y agradecida para sustraerse de la voracidad turística. Pese a todo, todavía encontramos lugares apropiados, ya sea en zonas no demasiado castigadas por esta ocupación masiva, o en otras que siguen constituyendo buenos pesquiles, incluso soportando el peso de un contingente humano enorme.