CARACTERÍSTICAS COSTA/ Galicia

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La costa gallega supone el 34% del total de la España peninsular. Eso se debe a sus múltiples recortes, que se traducen en mayor cantidad de kilómetros de costa. Además, gracias a esta particularidad geográfica, Galicia se dota de excelentes puertos y fondeaderos, rías y playas, en mayor número que cualquier otra comunidad del Estado. La costa gallega se ha dividido tradicionalmente en dos partes: la más septentrional, o de las Rías Altas y la Costa de la Muerte, y la de las Rías Bajas. Sería, sin embargo, más precisa la división en cuatro “arcos”:

El primero, el Cantábrico, comprendería desde Ribadeo hasta Barqueiro-Bares. El segundo, el arco Artabo, desde Espasante hasta Caión. El tercero, el Finistérrico, desde Malpica hasta Ezaro y, por último, el cuarto, desde el puerto de O Pindo hasta el río Miño, que marca la frontera con Portugal.

Tres son las provincias costeras de Galicia: Lugo, A Coruña y Pontevedra. A Coruña, provincia en la que se encuentran el cantábrico y el Atlántico, es la que mayor cantidad de puertos pesqueros posee, seguida de Pontevedra.

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En A Coruña se encuentra también la conocida como Costa de la Muerte. Este siniestro nombre no es, por desgracia, gratuito. Empero, para el visitante, -que no tiene que pechar con el azote constante de los temporales y vientos atlánticos en su quehacer diario trabajando la mar- este tramo de costa resultará de gran belleza y le proporcionará buenas capturas.

Los muchos kilómetros de costa y la poca densidad de población, propician que en Galicia encontremos numerosos tramos vírgenes. En contraste, en esta comunidad, dado el arraigo y la importancia que tiene la pesca y la acuicultura marina, también hallaremos algunos trechos del litoral explotados intensivamente, aunque serán sólo algunos puntos. Las abundantes rías favorecen en gran medida esta explotación intensiva, sobre todo para la cría y recolección de marisco; especialmente de algunos, como los berberechos –llamados aquí “croques”- o los muergos, a los que no parece afectar demasiado los cambios de salinidad y agradecen los intercambios de agua dulce y los nutrientes a los que van asociados estos aportes fluviales.

Existen vastas zonas tildales donde recolectar cebo vivo durante la bajamar. En caso de que busquemos anélidos cavando con una azadilla, siempre es recomendable pescar –cuando sube la marea- en aquellas zonas donde se ha cavado previamente, pues quedarán restos de los gusanos entre la arena y la grava removida, y los peces se aplicarán buscando alimento en estos lugares