Carácterísticas Costa Andalucía

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En los muchos kilómetros de costa andaluces encontramos una diversidad sin parangón en nuestra península. Esto se debe principalmente a que, en esta comunidad, confluyen el océano Atlántico, por un lado, y el mar Mediterráneo, por otro.

La diferencia térmica y salina entre ambos es bastante pronunciada, pero no tanto como para que no alberguen los dos las mismas especies, salvo alguna excepción endémica mediterránea.

El Estrecho, en Cádiz, es mucho más que un accidente geográfico, pues se erige como el principal responsable de las fuertes corrientes y de los bruscos cambios en la temperatura del agua. De hecho, mucha gente, conocedora, por ejemplo, del litoral levantino, cree que en la costa gaditana o en la malagueña, el agua estará asimismo “caliente”. Pues bien, en pleno mes de julio, cuando el viento y la corriente son de poniente, el océano entrará como una cuña a través del Estrecho y la temperatura del agua descenderá súbitamente varios grados a lo largo de una considerable franja costera del Mediterráneo andaluz.

También debemos considerar las fuertes corrientes que se producen en casi toda la costa, o los vientos propios del Estrecho y zonas vecinas, lo que determina que algunas playas gaditanas –como la de Tarifa- sean las mejores de Europa para la práctica del windsurf.

Más al oeste, en Huelva, con condiciones netamente atlánticas, encontramos magníficos pesquiles, sobre todo si pretendemos capturas tan emblemáticas de la pesca deportiva como la corvina, que, aunque diezmada, continua presente en sus aguas y hace las delicias de los aficionados. El coto y las marismas de Doñana, donde desemboca Sevilla, nos las encontraremos de camino a Cádiz. Aquí se emplazan quizás las playas más bellas de Andalucía. Este tramo lleva con acierto el sobrenombre turístico de Costa de la Luz, lo que se corrobora en Sanlúcar, Conil o Barbate. Doblando el cabo, la bahía de Algeciras, y la Línea y Gibraltar, con sus monos, sus ingleses y sus “Llanitos”.

Pronto nos daremos de bruces con la malagueña Costa del Sol, ostentosa en ocasiones, muy urbanizada y poblada por una variopinta fauna estival de diverso pelaje. Apretada entre Málaga y Almería, llegamos a la costa de Granada, justo después de dejar atrás los arenales oscuros de Nerja, pueblo con encanto y muy recomendable para el visitante. La impresionante Sierra Nevada es un punto de referencia en este tramo, tras el que llegaremos a Almería, la más olvidada de las costas andaluzas, pero óptima para la pesca y con el agua más tibia que sus hermanas occidentales.

Aquí se halla el Parque Natural del cabo de Gata, con acantilados y fachadas escarpadas que se alzan sobre la mar.