Calamar (Loligo Vulgaris)

‹Cebos mar

Junto a la sardina, cebo clásico donde los haya, el calamar presenta las virtudes que ella le faltan, aunque carece de su principal virtud. Y es que si a la sardina le falta consistencia, al calamar le sobra, pero si a la sardina le sobra aroma y, en consecuencia, poder de atracción, el calamar se queda pelín corto en este aspecto.

Pero, claro, si queremos cebar un aparejo de fondo y tenerlo pescando toda la noche, sólo podremos recurrir a un cefalópodo como nuestro calamar para que nos haga el trabajo sucio. A ver si no quién va a trabajar horas extras bajo la superficie con tanta entereza.

Generalmente, se emplea en aparejos nocturnos, aunque de día funcionan igualmente bien. Lo que sí debemos saber es que no es válido para todas las especies, pues existen peces que lo desdeñarán o lo probarán con recelo para abandonarlo acto seguido. No referimos a los salmonetes, los lábridos, los lenguados, etc.

Pero si queremos pescar un buen congrio, por ejemplo, o una cherna o un pez “serio” en un aparejo de fondo, el calamar se nos presenta como una opción inmejorable, ya que aguantará impávido el ataque de los pezqueñines esperando a pie firme la llegada del comensal a quien iba destinado.