El pejerrey: el pez Rey en Argentina

Fotografías y texto por Eduardo Labaronnie Bisignano eduardolab@yahoo.com

Nociones generales.

Los pejerreyes pertenecen al orden de los teleósteros, suborden de los mugílidos, comprendiendo la familia de las Atherinas, establecidas por Pallas en el año 1769. Su hábitat en aguas dulces o saladas ha dado origen a la diversidad de variedades y nombres con que se les conoce en el mundo, entre las que pueden citarse: Silversides, Friars, Frailes, Fish of King, Pesce re, Peixe rey, Curunedda, Latterino, Latterina, Joel, Sauclet, Préte, Cornal, Cornalito, Panzudo, de Manila, de Malvinas, Panzón, Flecha de Plata, Matungo, Cigarrillo, etc.

La especie que nos ocupa habita las lagunas de la Provincia de Buenos Aires, el Río de la Plata, y los ríos Paraná y Uruguay inferior. A estos ríos ingresa desde el océano Atlántico en el comienzo del otoño y permanece hasta entrada la primavera. Presenta un cuerpo fusiforme, su cabeza es cilíndrica con una conformación fuertemente ósea en la parte superior. La boca es protráctil, lo que facilita la alimentación al poder extenderla como un embudo. La coloración del lomo varía del gris claro al oscuro, presentando tintes verdes. A los flancos tiene la famosa estola plateada que le ganó el apodo de “Flecha de Plata”. Con un tamaño promedio de 35 cm puede alcanzar mas de 50 cm, el peso varía de acuerdo al tamaño y a la oferta alimenticia, siendo el récord de 5.2 Kg.

El alimento principal del Pejerrey es el Plancton, en los meses de verano, con mas horas de luz y mayores temperaturas, las aguas están cargadas de estos organismos, lo que hace más difícil que el pez tome el cebo que le ofrecemos. Además se alienta de crustáceos, algas, pequeños peces y moluscos.

Si bien desconozco con precisión la temperatura óptima para su hábitat, el pejerrey prefiere las aguas frescas, por eso en los días de calor se lo debe buscar cerca del fondo de las lagunas, donde el agua está unos grados por debajo con respecto a la superficie.

El equipo.

El equipo básico será una caña liviana de entre 3.60m y 4.20m de acción de punta, un carrete -reel- frontal de mediano a chico, cargado con nylon de 0,30 mm como máximo, al que se le aplicará “flota – líneas”, que no es mas que una silicona que mantiene el nylon en superficie. O bien se puede utilizar multifilamento, el cual de por sí flota y como no se estira produce un buen efecto al momento de la clavada. Los aparejos mas utilizados son las líneas de tres boyas (que varían en tamaño y forma), las de fondo y el “Paternoster”. En una jornada se intercambian de acuerdo a las distintas circunstancias.

Los aparejos de tres boyas tiene variadas formas y usos, por lo que daré una idea general de los mismos. La línea clásica está formada por tres flotadores de variada forma (esférica, romboidales, con quilla, etc.) con una separación de aproximadamente 1m entre ellas, al final puede tener un conector para colocar un boyón impulsor o bien un anzuelo. En la boya más cercana al pescador se coloca la brazolada mas larga, y en la última la mas corta, esto facilita la clavada. En el extremo que une el nylon que viene del reel con la línea se coloca un “pilotín” o “alcahuete”, que no es mas que un pequeño flotador, que cumple la función de impedir que la línea se hunda por el peso del mosquetón. Esto es fundamental ya que, si tanto el nylon del reel o parte del aparejo están hundidos la energía del movimiento de la clavada nunca llegará a destino.

En ocasiones en que el pejerrey está remiso a picar, se usa una línea “tramposa”, que es una combinación de boyas esféricas y romboidales. A grandes rasgos esta línea trabaja así: La boya esférica (yo-yo) permanece fija junto al anzuelo, la otra tiene un recorrido libre en la línea, el efecto que esto produce es el siguiente. Como la boya esférica en muy pequeña, el pez al tomar la carnada, no ofrece ningún tipo de resistencia al hundimiento lo que hace que el pejerrey no advierta que se trata de un engaño, mientras tanto la boya grande se ha ido desplazando hasta hacer tope con el nudo, es en este momento que se advierte el pique y el pez ya está clavado.

De las líneas de fondo no hay mucho que decir, pueden llevar desde uno hasta cinco o más anzuelos y el plomo que se les coloque será acorde al peso de lance de la caña.

Si bien he nombrado estos tipos de líneas, es muy superior la variedad de aparejos que pueden utilizarse, así como las modelos, materiales, tamaños y colores de los flotadores.

El paternoster se usa para pesca a mucha profundidad o para determinar a que profundidad se está desplazando el cardumen. Es una línea con 3 a 5 anzuelos, en su extremo inferior se coloca un plomo (acorde al flotador que se utilice) y en el otro una boya alargada; los anzuelos y la boya se “fijan” con nudos corredizos, lo que permite variar la profundidad a la que trabajará cada uno. Esta línea permanece perpendicular a la superficie.

Modalidades de pesca.

La pesca se hace tanto de costa como desde embarcaciones, con mayores posibilidades de éxito en ésta última. Lanzando desde la costa, si bien se puede pescar de flote, generalmente se usan líneas de fondo, ya que de esta forma se pueden efectuar tiros a mayor distancia.

La pesca embarcado se puede hacer anclado, o bien a la deriva (garete); siendo esta última la mas utilizada, ya que gracias a la acción del viento se puede desplazar de una costa a la otra, haciendo una especie de rastrillaje. Cuando el viento es demasiado intenso se coloca un peso, o bien el ancla envuelta, atado a la borda del bote para que la embarcación derive de lado y a la velocidad deseada, esto último se regula con el largo de la soga. El viento incide además en la profundidad donde se desplaza el pez, siendo lo óptimo una leve brisa que rice la superficie de la laguna, ya que esto oxigena el agua y hace que el pez permanezca arriba.

Carnadas o cebos.

La carnada por excelencia es la mojarra chica viva, se la encarna según las circunstancias de cola a cabeza, al revés, con una sola pasada por el lomo o por la cola y hasta de a dos juntas.

Es importante que la mojarra permanezca viva en el anzuelo, ya que esto le otorga mayor naturalidad. Para lograr este efecto muchos pescadores la pinchan una o dos veces por el lomo.

A mi juicio esto tiene un efecto contraproducente, ya que por su fragilidad al lanzar el aparejo pueden desprenderse. Para contrarrestar esto lo que hago es colocar el anzuelo de la siguiente manera: Introduzco la punta en el lomo por detrás de la aleta dorsal, y lo desplazo hacia adelante, sacándolo antes de la cabeza, teniendo especial cuidado en no tocar, en el proceso, el espinazo y que el pez no copie la forma del anzuelo; para lograr esto último, hay que tener en cuenta el tamaño de la carnada y la pata del anzuelo.

El hecho de que la carnada esté viva trae dos beneficios importantes, por un lado la naturalidad y por otro, al nadar con dificultad, producen vibraciones en el agua que atrae a los depredadores.

También se puede encarnar con filete de mojarra grande o bien de pejerrey juvenil. Se lo prepara de la siguiente manera: Primero se le sacan las escamas, se hacen los filetes con un cuchillo bien filoso y se los deja de un espesor uniforme, posteriormente se cortan en tiritas delgadas. Una alternativa es colorearlos con tintura para repostería. Finalmente se los coloca con una sola pasada por el anzuelo.

Un cebo muy común es el camarón de laguna y la lombriz, los que se colocan en manojos. Se puede encarnar también con una combinación de las mencionadas o bien con otras, por ejemplo: gusanos, insectos, mondongo (estómago de vaca), etc. Últimamente se está pescando con cebos artificiales, pequeños spinners y mosca.

El pique.

El pique se puede dar a distintas profundidades, desde a flor de agua hasta mas de 30m de profundidad (embalses de represas hidroeléctricas). Lo que todo pescador de pejerrey desea es que la toma se haga cerca de la superficie, ya que de esta forma se aprecian mejor los dotes deportivos de esta especie. En estos casos el pique se da con las siguientes características; primero leves hundimientos o desplazamientos, hacia los lados, del flotador; acto seguido una súbita hundida o “corrida”. En este momento hay que efectuar la “clavada”, si el anzuelo se clavó en la boca, el pez dará un coletazo fuera del agua, corridas y saltos. Cuando la pieza es pequeña, toma la carnada en forma brusca y si bien no ofrece gran resistencia efectúa muchos saltos y cortas corridas; cuando se trata de ejemplares grandes, la toma es más sutil, pero una vez clavada la lucha es muy interesante.

Cuando la pesca se hace por debajo de los 2 metros de profundidad el pique suele ser muy sutil. En estos casos, como el flotador permanece en superficie y el anzuelo con el cebo deben bajar muchos metros, se recomienda lastrar la brazolada con plomo y en lo posible en cantidad suficiente para que hunda la boya por debajo de la línea normal de flotación de la misma; de esta manera si, el pejerrey, después de tomar el cebo nada hacia arriba, advertiremos el pique por la aparición completa de la boya en superficie. El lastre también es recomendado en lagunas con alta salinidad, aunque no se pesque tan profundo, ya que el agua salada evita que los cuerpos se hundan, en este caso la carnada.