La pesca del lucio en época de freza

Texto y fotos por Javier Hernández Racionero javihrac@granpesca.com

Durante todo el mes de febrero y principio de marzo, el lucio está más pendiente de la perpetuación de la especie, que de su propia alimentación. Y no por esto se tiene que reducir las posibilidades de su captura y por supuesto más reiterativamente la suelta en esta época del año.

La hembra del lucio, en las fechas previas al comienzo del cortejo y fecundación de huevos, comienza una andadura en busca del lugar más idóneo para asegurarse que sobrevivan el mayor número de descendientes en los primeros días de vida. Va en busca a lo largo de las orillas de un lugar “típico” para todos los lucios, o por lo menos la mayoría.

Este lugar no debe tener más de dos metros de profundidad, el fondo tiene que estar cubierto de vegetación sumergida o que esta sea predominante frete al suelo yermo y que esté protegido de la corriente, si es un río, o de los movimientos de agua existentes en los pantanos –en reculas no hay tal movimiento -. Con estas tres condiciones se podría decir que están muy cubiertas la posibilidades de elección de la grande “Lucía”.

Pero, la verdad es que hay gran cantidad de espacios dentro nuestro lugar de pesca favorito que cumplen estos requisitos. Hay que concretar algo más. Otros factores que condicionan la elección del lugar de fecundación, pero ya no tan importantes como los primeros, son la existencia de entradas de agua y tributarios, que aseguran un flujo continuo de nutrientes (alimento de los futuros alevines del lucio en los días posteriores a su nacimiento), y tamaño y calidad de las algas –el color vivo y grandes mazos lo confirman – también influirán positivamente en la localización.

Por regla general, esta es la época del año en la que los lucios se acercan más a las orillas. No será extraño ver una gran hembra merodeando por la orilla, seguida de varios machos de mucho menor tamaño. También se pueden apreciar escondidos entre la vegetación cercana de la orilla, a la espera del apareamiento.

Ciertos grupos de pescadores durante este tiempo, anulan por completo sus salidas dedicadas a éste exócido debido a la reducción de picadas. Pero esto no tiene por que ser así.

Hay que tener muy claro que el lucio por su naturaleza depredadora, está muy atento a cualquier movimiento que le rodea, dentro o fuera de su medio, con lo que habrá que esforzarse, ahora más si cabe, en ser lo más sigiloso posible al caminar por las orillas o en el manejo de la embarcación.

Una vez que ya se ha elegido el lugar idóneo para realizar los lances, se debe escoger el señuelo, y es aquí donde muchos comenten el error de seguir pescando con los mismos artificiales que durante el resto del año. Ahora el lucio es mucho más selectivo. Ya no ataca a lo primero que detecta. Durante estas fechas, el lucio es más asustadizo y puede que en lugar de asestar una furiosa dentellada a nuestro artificial, ponga “aletas” en polvorosa y desaparezca de nuestra visión, aunque no se alejará demasiado del lugar en el que estaba resguardado o a la espera del momento de la perpetuación de la especie.

.

Los señuelos que se deberán emplear estarán entre un máximo de 11 centímetros y un mínimo de 7. Cambian mucho de los 13 a 18 acostumbrados a utilizar en el resto de la temporada. Los peces artificiales de pequeños baberos que profundicen entre el metro y los 2 metros serán los más adecuados, ya que no son especialmente ruidosos, pero si se mueven con especial atracción. Mejor manejados muy lentamente. Modelos como el Original o el Husky de Rapala, Invencible deNils Master, Pro Minnow de Hart o el Bomber Long deBomber serán elecciones muy acertadas para esta ocasión. Con vinilos también se pueden tener resultados bastante positivos. Pequeños twisters o pikis de 10 o 7 centímetros con cabezas plomadas tendrán gran acogida por parte cualquier lucio.

Hay que evitar utilizar señuelos “escandalosos” o que emitan gran cantidad de ondas, como spinnerbaits, cucharillas de grandes dimensiones, hélices, poppers,…

Una detalle muy a tener en cuenta es dónde lanzar. No te olvides de una vez detectada la recula ideal, debes rastrearla entera, intentando lanzar siempre por detrás de la cortina de algas más próxima a la orilla. Es muy importante que la velocidad de recogida que se le imprime a los señuelos sea especialmente lenta.

No es imposible que se sigan capturando lucios durante este período con cualquier otra técnica o artificial, pero también hay que pensar que no todos los lucios están desovando al mismo tiempo, y es muy probable que a mediados de febrero algunos ejemplares no hayan empezado el cortejo.