Jigeando por las orillas. Segunda parte

Texto y fotos por Javier Hernández Racionero javihrac@granpesca.com 

Continuando con la serie de artículos sobre la pesca con jigs es el momento para hablar sobre le equipo.

Cuando se comienza a pescar con este tipo de señuelos el equipo que se emplea es, sinceramente por decirlo de alguna manera, el que más cercano tenemos. Cañas de 4 metros –clásicas telescópicas multiusos de fibra de vidrio. ¿Quién no tiene una?- con un peso que, a la hora de andar lanzando por las orillas terminamos con el brazo machacado. Aparte nuestra frustración se ve aumentada porque cuando nos pica un lucio de tamaño descomunal –eso nos parece siempre que se nos escapa-, no logramos clavarlo porque nuestra caña es demasiado blanca como para atravesar la potente boca de un lucio.

Todo esto no significa que antes de salir la primera vez de pesca tengamos que hacer un desembolso importante comprando todo lo necesario. Será mejor que se pruebe con el equipo de un amigo aunque empleemos nuestros jigs. En muchas ocasiones, si se viene de otra modalidad de pesca más sencilla, mejor dicho relajada, podemos terminar aburridos de lanzar una y otra vez con un señuelo que al principio pesa poco pero con el paso del día termina pareciéndonos que pesa una tonelada, con lo que dejaremos aparcada nuestra nueva afición por los lucios.

Aunque no lo parezca, después de tanto esfuerzo, cada pez que pescas, te sabe mejor y sobre todo si las cosas no han sido sencillas para sacarlo, para engañarlo o simplemente para encontrarlo.

Volviendo a las líneas referentes al equipo, el más adecuado será uno que oscile entre 7 pies y los 8 – aproximadamente 2,1 y 2,4 metros respectivamente- y nunca más corto, pero si se deja abierta la posibilidad a uno más largo, hasta los 9 pies. El motivo, mejor dicho los motivos, porque son varios, de que no sea más corta la caña es que la longitud nos ayuda a colocar el señuelo a distancias mayores. Una vez que el pez ha picado la longitud nos ayudará a trabajar al pez con mayor comodidad. Es simple física, por la teoría de la palanca. Cuanto más larga sea la palanca –en este caso nuestra caña- menor fuerza se necesitará para contrarrestar la fuerza opuesta. En alguna ocasión he escuchado comentarios del tipo de que si los lucios no tiran, o son como un palo y además no resisten ni el primer tirón. Ese comentario siempre lo hará el pescador que no haya capturado un lucio de más de 10 kilos. Estos peces son verdaderas máquinas de sacar línea del carrete. Este es otro motivo de pescar con cañas algo más potentes que para otras modalidades de pesca.

La acción que se ha de buscar será entre la media y las dos onzas – 12 y 48 gramos respectivamente-. Los jigs, a poco que pesen los de 10 centímetros unido al peso del anzuelo de cabeza plomada, rápidamente alcanzan pesos muy difíciles de lanzar o simplemente colocar en el lugar adecuado.

El carrete, para la pesca con jigs no ha de ser uno especialmente creado para tal finalidad. Nos servirá cualquiera que tenga una mínima potencia. Con esto, no quiero decir que se necesiten carretes de un tamaño desmesurado, como los de mar, pero si que tengan la suficiente fuerza para traer hacia nosotros todos los “luciacos” que nos piquen y no destroce el freno, una de las partes más sufridas en este tipo de pesca.

La línea recomendada para pescar lucios con jigs, es de un grosor de 0,32 o como máximo 0,35. La resistencia depende tanto de la marca, que no es un dato por el que nos debamos fiar, exceptuando las líneas americanas, que precisamente se miden por la resistencia que ofrecen al nudo. Esta resistencia es un 70 o 75% superior a la marcada por los hilos de otros países, que es la resistencia propia del hilo. En este caso hilos de 14 o 16 libras serán suficientemente resistentes.

En esta modalidad, es muy recomendable pescar con líneas trenzadas. No tienen memoria, ni elasticidad –para clavar mejor-, aunque también tienen su parte negativa. Si no se tiene bien regulado el freno, en un enganche podemos partir caña, carrete o lo que se ponga por medio, y en picadas de lucios sino se clava con cierto tacto podemos arrancarle, literalmente, el artificial de la boca.

Aún así, con cierta práctica es mucho más útil esta línea que el nailon. Es algo más cara la línea trenzada, pero la resistencia al mismo diámetro es mucho mayor, con lo que recuperamos más señuelos y en una o como máximo dos salidas de pesca, se tiene amortizada la inversión.

A la izquierda una bobina cargada con hilo trenzado y a la derecha con nailon.

Siempre que pescamos con jigs persiguiendo lucios, no podemos olvidar, el poner un terminal de hilo acerado que evitará que nos parta la línea con sus más de 700 dientes. Es recomendable emplear los teñidos de color negro o incluso de verde que los de color natural, sobre todo en aguas compartidas con basses –que detectan los de color acero con cierta facilidad-, ya que en los meses de octubre, noviembre, marzo y abril se puede enganchar alguno, sobre todo a cierta profundidad.

El siguiente capítulo el autor nos mostrará las técnicas para pescar con jigs y los lugares más propicios para su utilización.