Especies introducidas y su polémica

Texto y fotos por Javier Hernández Racionero javihrac@granpesca.com

Tras más de cincuenta años en aguas españolas, el lucio sigue siendo, a fecha de hoy, uno de los peces más polémicos. Otras especies como el siluro, black bass o lucioperca son peces foráneos que no se salvan…

Permitirme invitaros a ver esta foto. Es un lucio de las aguas de Orellana (Extremadura). Tendría algo más de 4 kilos, y entro al lance con un Power Dive morado, de la firma americana LuhrJensen.

Para algunos lectores, les parecerá algo horroroso, pero en cambio para no otros menos, les parecerá espectacular.

Es el eterno debate sobre especies autóctonas y alóctonas, aunque si bien es cierto estos términos son bastante relativos. Posiblemente a un pescador de menos de 25 o incluso 30 años, siempre ha pescado estas especies traídas de otros países o continentes en los mismo embalses y ríos , y le parece que son algo propio. ¿La solución es erradicar con todas las especies que no son de nuestras aguas?. Bueno, comenzamos la lista: lucio, black bass, carpa, carpín, siluro, alburno, lucioperca, trucha arco iris, percasol, pez gato, … entre otras.

El resultado sería, unos pantanos con una densidad de especies piscícolas -pescables, claro-muy baja, ya que por muchos esfuerzos que se quieran hacer no se puede volver a los ríos de hace 100 años, con enormes farios, porque principalmente los ríos ya no los son. No hay tramos de río libre de un pantano o de una minicentral. Y encima quieren hacer más…

Y este es el punto dónde tenemos que mirar siempre, la acción de la mano del hombre.

Es la mayoría de las ocasiones las repoblaciones las ha realizado el hombre, de una manera legal o ilegal, pero los peces están en el agua, y es lo que cuenta.

No se puede erradicar los siluros de Ribarroja, los lucios de Orellana o los basses de Cortés,… lo que si hay que intentar es de controlar la población en un determinado lugar y las especies con las que cohabita.

Lucio de más de tres kilos pescado al lance desde embarcación con un Figerling de LuhrJensen a 6 metros de profundidad. El error que se comete es pretender desplazar el pez de ecosistema, y los que realmente nos tenemos que desplazar somos los pescadores.

Con este alegato no pretendo aprobar ni mucho menos la existencia de lucios en tramos altos de ríos trucheros. Eso es un error. Lo que si se tiene que hacer, es esas poblaciones de peces descastadas de otros lugares de pesca, llevarlos a lugares como Cijara o García de Sola, que buena falta le hacen.

Cada pez necesita su espacio, y sobretodo ahora que el hombre posee datos, estudios y tiene en su mano grandes medios, es cuestión de hacer un ecosistema perfecto para cada especie, pero no medias tintas.

Pescadores de Mequinenza y Ribarroja, conocen perfectamente este caso. Con la introducción del siluro se terminó con la pesca de lucios. Hace 6 años coincidí con un pescador que había capturado uno, desde entonces no he tenido noticias de esta especie en este pantano.

El siluro, lucioperca y black bass tienen hábitos alimenticios muy parecidos, y son competencia directa en lo referente a alimento. La consecuencia es que no había minitalla en el pantano, y como solución se introdujo el alburno. ¿Y eso ha sido solución?.

Hay que conservar las especies existentes en cada pantano, que si lo pensamos fríamente, está muy repartida la pesca.

Otra cosa son los ríos, y muy a desgracia, cada vez hay menos que conservan poblaciones decentes de pintona, incluso con repoblaciones que hace continuamente el hombre. Y con esto no me refiero a arcoiris, sino a laSalmo Truta.

Es el momento de hacer unos recursos pesqueros inteligentes y controlados por la administración como por los propios pescadores, que al fin y al cabo somos los interesados.

Aunque lo que está claro e que siempre habrá manos que crean regular la pesca. Que falta comida para el bass, pues habrá que echar percasol,… Ni mucho menos amigos “pescadores”, el peor enemigo del bass es el percasol que destruye y se come todos los huevos de la camada. Lo que en un principio parecía una buena solución, con algo de información sa ha vuelto un error.

De ahí que se tenga que hacer este tipo de regulaciones con estudios científicos y muy rigurosos, y no a la buena mano de Dios.

Desde estas líneas lo que se pretende es la reflexión de todos aquellos que piensan que tienen la palabra y se toman la libertad de cambiar las especies de nuestros lugares de pesca a su antojo.

Sin más, os invito a colaborar con vuestras opiniones en este artículo a email@granpesca.com