Una semana en Quillén, Argentina.

Por Carlos Roberto Jaime. Fotografías y texto. Carlijaime@hotmail.com

Una semana muy intensa de pesca continua en el Lago Quillén a cola de rata.

Los Planes…

El 16 de Abril de 1999 termina la temporada truchera en la Patagonia Argentina, coincidió también con nuestro último día de pesca en la zona de Quillén, provincia del Neuquen, desarmando nuestro campamento ya hacíamos planes para regresar en la siguiente temporada, es mas, el primer día estaríamos nuevamente intentando con nuestras moscas, atadas durante la temporada de invierno, la de la larga espera, engañar a las grandes de la Boca del río Quillén, las del lago, el Malalco, el Aluminé, que lugares, todavía no nos habíamos ido que ya estábamos pensando volver.

De Regreso, el Viaje…

Y Dios quiso que así sea, después de seis meses de planear hasta lo mas mínimo para que el viaje sea “redondo” partimos, de Mar de Ajó, el Viernes 15 de Noviembre, al mediodía, junto a mis amigos hacia la zona de Aluminé, el viaje seria largo pero siempre estamos dispuestos a desandar la ruta, que a medida que pasan los kilómetros se pone mas linda, después de cruzar literalmente la provincia de Buenos Aires (hacia el sudoeste) pasamos unos kilómetros por la de La Pampa, donde la CAZADEPORTIVA es famosa mundialmente, hasta llegar a Río Colorado, Portal de entrada a la Patagonia, provincia de Río Negro, así luego de transitar una recta, de mas de 180 km. que nos lleva al Oeste, comenzamos a desandar el bajo, medio y alto valle del Río Negro, unos 400 km. rodeados de chacras donde el esfuerzo del hombre y la magia de la naturaleza llenan de Manzanas, Peras y una cantidad de frutales que con su aroma en época de cosecha acompaña nuestro viaje y así resulta más ameno.

Luego de atravesar las pujantes ciudades de Allen,Villa Regina y Cipolletti entramos en la provincia de Neuquen última ciudad del camino, seguimos y así pasamos Plottier, Senillosa y luego la ruta nos conduce a las ciudades petroleras de Cutral Có y Plaza Huincul para llegar a Zápala, una importante ciudad Patagónica.

Por la madrugada comenzamos a desandar los últimos 140 Km. (de ripio) prudentemente y disfrutando del paisaje que comienza a deslumbrar con su hermosura y diversidad de postales que en el se observan. Pasamos por el hermoso parque nacional Laguna Blanca un reservorio de flora y fauna autóctona donde esta prohibida la pesca en todas sus modalidades por ser reserva natural. Después, el espinazo del zorro, la cuesta del Rahue, y por fin los últimos kilómetros que nos separan de la orilla del lago donde organizaremos nuestro campamento, y a pescar!!.

El Lago…

Por fin… 16 de Noviembre a las 6:45 a.m. estábamos Daniel, Claudio, Javier y Yo, cambiándonos junto al lago, después de 18 horas de viaje y de nuevo en Quillén, intentando engañar a las grandes a las marrones del lago.

Después de un invierno muy nevador se esperaban altas aguas, y así fue las aguas estaban altas, frías y muy bien oxigenadas, el primer día en el lago nos sacamos las ganas de pescar las marrones que allí habitan, el primer pique lo tuvo Claudio, pescando con línea de hundimiento #7 y un stramer (Wooly Bugger negra), el pique fue violento, de entrada pensamos que la cosa no iba a ser fácil, era un digno oponente, después de 15 minutos de dura lucha asomo una marrón, macho de 58 cm. Que fue devuelta al medio. Minutos después casteando justo en la caída de agua producto del deshielo sentí que la zonker negra y verde había sido tomada por un marrón, que se asomo y salió para refugiarse en el fondo, el volcán Lanin era testigo de la pelea que mi oponente brindaba, y con las últimas luces del día logre arrimar a la costa al pez, foto y al agua.

Durante el regreso, en el gomón, es cuando uno piensa en lo hermoso de este deporte, lo majestuoso del lugar en el ocaso, la naturaleza, el compartir con amigos el campamento, rodeados de bosques, montañas, lagos, ríos y arroyos es como estar en el paraíso, así es la Patagonia. Durante la cena planeamos el itinerario a seguir al día siguiente.

La cena…

Un párrafo aparte merece la cena, para un mosquero no debe haber mejor regalo después de un largo día de pesca que un cordero patagonico al asador regado de buen tinto mendocino (nada que envidiarle a un Rioja) y como testigo la majestuosa noche cordillerana.

Es el momento donde las experiencias se cuentan y así nacen los mitos, donde la sobremesa invita a realzar la amistad que nos brinda un deporte como el nuestro.

Y por último en el final de la jornada, cuando ya todos duermen, y uno le gana por un momento la pulseada al cansancio, contemplo ese cielo extraordinario, lleno de estrellas donde se dibujan los contornos de los bosques, las montañas, eso me agrada, me agrada ser mosquero.

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El Malalco.

El río Malalco, depara toda un ida de pesca subiendo elevaciones y desandando una huella por demás dificultosa en cuanto a la vegetación. La característica del río Malalco es lo cambiante, pasa de un río de llanura a un típico río de montaña con innumerables correderas, pozones, árboles caídos e infinidad de lugares donde ellas acechan a la espera que la comida pase, en fin, esto es lo que lo hace tan entretenido para nosotros.

La pesca fue buenísima, capturamos alrededor de una docena de truchas cada uno ( PREDOMINAN LAS MARRONES) el tamaño, alrededor del kilo, con mas de una de cerca de los dos. Este fue el resultado de una jornada de pesca en un cauce que siempre es rendidor .

El Aluminé.

El río Aluminé recibe en su trayecto distintos afluentes, el Pulmari, Rucachoroi, Quillén, Malléo, hasta que el gran Chimeuín se le une y juntos forman el magnífico Collón Cúra. Esto lo hace un gran curso de agua con la posibilidad de depararnos una pieza de excelente medida y por consiguiente poder brindarnos uno de esos días que nunca se nos borran de nuestra memoria.

Nos despertamos a las 4:00 a.m. con el fin de sortear los 58 Km. que nos separan del lugar de pesca, y poder, con las luces del alba, efectuar los primeros lances que son los mas rendidores. Recorrer el camino que nos separa del campamento hasta el lugar de pesca es un disfrute para los sentidos, el camino bordea en principio unos 26 km.(ruta de ripio), del río Quillén, hasta su confluencia con el Aluminé ahí tomamos el asfalto para desandar los 18 km. que nos separa de Aluminé una villa de montaña pegada al río de una belleza muy singular donde paramos para aprovisionarnos con los menesteres que consumiremos en el día.

Los primeros lances los efectuamos en la boca del lago Aluminé, donde nace el río homónimo, el segundo lance tuvo como resultado una Arco Iris de 60 cm. el día comenzaba y todo se conjugaba la pesca, el clima y ellas, las truchas, estaban activas como nunca, era un bello día, vaya si lo era.

Fuimos caminando el río, aguas abajo, divididos en 2 grupos, Las ninfas Prince bead head, y las Pheasant Tail en anzuelos del 12 al 18 fueron las más productivas en las correderas, mientras que los pozones los pescamos con streamers, Wooly Bugger, Marabú Muddler, Matuka (verde y marrón) y Black Ghost.

Después de un almuerzo a la orilla del río y una tonificante siesta continuamos la pesca en el río hasta que el sol nos anuncio que era hora de retirarse pues el también lo estaba haciendo.

Fue una buena jornada.