Iniciación a la pesca al tacto

Texto por Josep Ramón Clariana López, fotografías y dibujos por Carmen Tarros duocara@teleline.es

Quizás estos métodos de pesca no sean tan laboriosos como los de la pesca a mosca y quizás la lucha no sea tan fuerte como en la pesca de siluros, pero aseguro que aquel que ame la naturaleza y los lugares donde jamás se podrá acceder en vehículo pueden encontrar en este tipo de pesca su lugar para desconectar, puesto que la dedicación y esfuerzo mental que hay que invertir en atraparlas se convierten luego en un pequeño trofeo y recompensa para el pescador.

Espero con estas líneas poder transmitir en cierta manera la intensidad con que se vive de este tipo de pesca y conseguir que alguien se anime a probar una nueva experiencia que lejos queda de una pesca relajada.

Generalidades.

La pesca a pulso, tiento o al tacto es característica de las aguas continentales, sobre todo de aquellas que tienen corrientes.

Como su nombre indica es una pesca al tacto para su práctica no se necesita flotador y es el tacto de las manos que nos advierte de la picada.

Es una modalidad usada con peces de natural desconfianza como la trucha.

Recuerdo que pescar es luchar pez/pescador cada uno con su instinto. La trucha libra su instinto de supervivencia y dieta de alimentación; el pescador ante todo esta realizando un deporte que debe ser ante todo ecológico con el medio, la lucha debe ser limpia, sin trampa ni cartón para poder obtener ese gran y noble sentimiento de haber ganado una vez realizada la captura, jamás ante medios poco igualitarios o poco éticos, cabe esperar que todos respetemos el medio.

Las artes de la pesca se resumen en:

- Camuflaje

- Presentación del cebo

- Donde buscar la picada

Incluso se podría profundizar mas hablando sobre las horas en que entran mejor, las condiciones climatológicas, si hay luna llena…

En mi opinión lo ultimo que importaría seria el material, ya que en este tipo de pesca para mí son más importantes las anteriores.

Como anécdota les explicaré como fueron mis inicios como pescador, hace unos años fui a pasar unos días en un pueblo de alta montaña a visitar a un amigo y conocí a unos lugareños (expertos pescadores en el arte del tacto), la caña?… Dos cañas de dos metros de largo atadas con una cuerda con un peso superior a 0.50 Kg, un hilo del 0.20 de 3 metros de largo y un anzuelo del 6, para poder ver el hilo dos pequeños trozos de una bolsa de plástico atados al hilo, en dos horas a eso del atardecer nos entraron más de 40 truchas autóctonas; quedé tan impresionado por la sencillez que creí que aquello era pan comido, al día siguiente fui a probar suerte, solo pude clavar una después de pasar todo el día tirado por el río, entonces entendí que no era fácil y que era un perfecto desconocedor de la técnica pues aunque los utensilios eran básicos tenia sus secretos y yo iba a aprenderlos.

Y después de unos cuantos años esto es lo que os puedo ofrecer.

Mimetizarse o el arte del camuflaje.

Diversas especies animales han demostrado que las propiedades que tienen para mimetizarse en el medio ambiente en que viven son un factor de supervivencia fundamental para su propia protección de los depredadores.

Para la trucha somos un depredador al igual que lo son los desastres ecológicos, debemos tener cuidado con su hábitat natural y practicar la captura y suelta porque dentro de unos años será el privilegio de unos pocos ir a pescar y hacer alguna captura, ya que hoy en día la repoblación deja mucho que desear al igual que muchos pescadores a los que debería llamarles con otro nombre.

Después de este inciso que no quería pasar por alto continuaré diciendo que el pescador de truchas debe imitar a estos animales a la hora de camuflarse entre el medio natural que envuelve los ríos.

El color de la ropa es fundamental y de el dependerá que se pesque más o menos o incluso ninguna trucha. Esta goza de una excelente vista, puede llegar a ver un “moscardón” de una altura de 1.80 m de colores distintos a los habituales en la zona y no se acercará a ella pues se asustara.

La ropa mas apropiada para pescar en ríos que discurran entre frondosidades verdes con aguas muy claras será de color verde, en el caso de un río que discurra por la sierra con poca vegetación y grandes piedras tendremos que vestirnos del color mas parecido a las rocas, marrón claro o gris perla, pero en todo caso la mimetizada o de camuflaje sirve en todos los rincones.

A parte del color de la ropa que es importante también influirán en la pesca de la trucha nuestros movimientos que deben ser suaves y lentos.

Igualmente es conveniente desplazarse por la orilla y nunca, a no ser imprescindible por el cauce del río, ya que cualquier ruido será trasmitido mediante vibraciones por el agua y pondrá en alerta a la trucha; y porque además se les varia el ecosistema de su hábitat ya que tenemos que tener en cuenta que no somos los únicos pescadores que pasamos por allí (imaginad que cada día por vuestra casa pasasen de 3 a 10 gigantes moviéndoos los muebles de casa, al final optarías por mudaros).

También es conveniente hacerlo procurando que la sombra de vuestro cuerpo y de la caña según se encuentren los rayos de sol no se proyecten sobre las aguas donde se pretenda lanzar el cebo.

El pescador debe tener presente que la cabeza, cara y brazos cuando el sol nos incide de frente son las partes más visibles por ello hay que seguir los consejos anteriores.

Presentación del cebo.

Cebos naturales hay muchos pero solo voy a hablar de la lombriz puesto que es que considero más efectivo.

¿Dónde lo localizo?¿Quién más de una vez escarbando no ha encontrado una lombriz de tierra? Se encuentran también en fondos de acequias que rellenan periódicamente de agua ya que se alimenta de microelementos que se encuentran en la tierra húmeda.

Otro lugar donde por supuesto están y es el más cómodo es en las tiendas de pesca, pero ya no es empezar un día de autentica pesca, si primero no se trabaja un poco localizando el cebo, pierde parte de encanto.

Otra variedad es la lombriz anillada que se encuentra en los estercoleros de alta montaña, que tienen que ser de vaca. Parece poco “apetitoso” pero en la montaña es fácil encontrarlas de este modo.

La presentación del cebo es fundamental ya que ha de ser adecuado el tamaño del cebo con la del anzuelo. Se puede poner directamente en el anzuelo o primero en una aguja de unos 15 cm de largo y luego se pasa al anzuelo. Las dos formas son igualmente validas.

Cuando la lombriz ya esta puesta ha de estar firmemente sujeta y no se tiene que apreciar ni un milímetro del anzuelo, ya que como hemos comentado antes la trucha tiene muy buena vista y un leve destello la hará sospechar y pasara por alto nuestra lombriz.

Dónde buscar la picada.


La trucha común es astuta, recelosa y muy rápida en su medio natural solo por estos tres motivos el pescador debe serlo también. La trucha es cauta y ante cualquier cebo mal presentado no lo tomara y huirá. Así pues cuando nos desplacemos por el río lo haremos de la misma manera que lo haría un propio depredador.

Una trucha escarmentada no volverá a picar hasta unas horas mas tarde o no volverá a probar con ese cebo.

Es el gran dilema, tienes que pensar como ellas para poder elegir el lugar adecuado. Tenemos que poner el cebo en la corriente para que parezca que se desliza por ella pero a la misma velocidad que lo haría si estuviese suelta, hay que hacérsela pasar por delante.

A la hora de echar el cebo al río tenemos que intuir donde esta escondida, siempre se sitúan en la corriente mirando río arriba porque ella sabe que la corriente es la que arrastra el alimento que ella busca, es decir siempre tendremos que dirigirlo aguas abajo.

Su situación también vendrá definida por las zonas en que el agua esta más oxigenada (saltos de pequeñas cascadas) y muy claras, para no cansarse se resguardan de la corriente en huecos formados por piedras, troncos… así cuando ven pasar su presa se deslizan rápidamente.

También se esconden en zonas de confluencia de pequeños arroyos que van a parar al río principal sobre todo cuando vienen aguas tomadas.

Influye mucho la imaginación del pescador, debe pensar donde puede estar la trucha esperando su presa.

Muy importante…

Acordaos siempre donde habéis tenido la picada observar porque se ha podido producir y así aprenderéis a empezar a pensar como ellas para que en futuros ríos vuestros primeros lances sean fructíferos.

Se aprende más en un día que no se pesca, que en un día que si lo hagáis. Aprender a observar el entorno y ser conscientes con el medio.