LA PESCA DEL BASS DESDE ORILLA. PRIMERA PARTE

Texto y fotos por Javier Hernández Racionero javihrac@granpesca.com

Cada vez son más los pescadores que se animan a adquirir una embarcación, pero hoy por hoy, la gran mayoría de pescadores lleva a cabo su afición favorita desde la orilla.

No disponer de una embarcación no supone en ningún momento una limitación en lo que a la pesca del black bass se refiere. Todos empezamos por algo, y ese principio suele consistir en caminar durante kilómetros con nuestro macuto a la espalda cargado de señuelos y nuestra querida e inseparable caña.

Esta pesca es especialmente atractiva porque el bass es un pez que ni los más expertos se atreven a encasillar dentro de unas características concretas. Caprichoso, sí, pero con momentos de una agresividad rotunda hacia todo lo que se le pasa por delante; astuto y desconfiado, pero a la vez torpe frente al engaño que menos esperamos que provoque su ataque.

En fin, un compendio de cualidades que lo convierten en la especie reina de los depredadores de agua dulce.

A lo largo de diferentes artículos vamos a conocer todos los entramados de esta pesca. Desde la vestimenta hasta el señuelo más efectivo y que mejor se lanza. Todo lo necesario para hacer de su pesca algo realmente entretenido.

Localización del pez.

Normalmente, una vez dentro de su temporada de pesca, el black bass (Abril-Octubre y en Andalucía y Extremadura, Marzo-Noviembre) se suele situar próximo a las orillas, donde nuestros lances no tendrán problema en llegar.

No es un pez que se caracterice precisamente por encontrarse en aguas abiertas. Se esconde y deambula entre la vegetación y obstáculos cercanos al borde del agua, facilitando su pesca en esta modalidad.

En los comienzos, todo aficionado lanza a cualquier lugar, perdiendo gran cantidad de tiempo, que podía emplear en zonas llamadas calientes. A medida que dedicamos más y más jornadas a este pez, los lances aumentan en los lugares donde hemos sacado uno, centrando ya nuestros intentos en determinadas zonas y lugares de nuestro embalse favorito. Aunque la verdad es que no sólo se lanza donde se ha sacado, bien es cierto que se tiene más fe en estos puntos, aunque debemos continuar indagando en otros lugarares donde podría hallarse el pez.

Hemos de buscar rocas de gran tamaño, vegetación sumergida –las algas que tienen su parte superior en la superficie son muy aconsejables-, árboles sumergidos –mejor si tienen muchas ramas y cubren la superficie con estas-, entrada de cursos de agua tributarios al embalse y, cómo no, uno de los lugares preferidos del bass, las reculas muy pronunciadas. Todos estos lugares está comprobado que son más querenciosos para el pez, por lo que hay que tenerlos en mente y “machacar” estas zonas con nuestros lances.

La localización vertical del pez, es algo más complejo. Depende de muchos factores – presión atmosférica, claridad de las aguas, estación, …- y primando sobre ellos el comportamiento del pez. Tan rápido puede estar a 20 centímetros de la superficie, como situarse a varios metros de profundidad. En los próximos capítulos trataremos de especificar cómo y con qué pescar los basses en diferentes profundidades.

¿Qué llevar?.

Hay que plantear la jornada desde el punto de vista más realista. Si pescamos por la mañana y por la tarde, nuestra jornada se puede prolongar hasta 12 horas o incluso más. Los desplazamientos suelen ser largos y hay que aprovechar el día. Esto significa que no podemos, o, mejor dicho, no se debe ir cargado como una mula. Una mochila nos ayudará a transportar una botella de agua, alimentos –si no se vuelve al coche a comer-, una cámara de fotos, una caja – y sólo una- de señuelos, caña, carrete y una bobina de repuesto con hilo. No se necesita más. Hemos de olvidarnos del resto.

A lo largo de la orilla, coincido con muchos pescadores que llevan su macuto cargado de instrumental. Al final de jornada, veo cómo dejan la mochila en cada puesto de lance y eso se debe a que ya no pueden con ella. He llegado a contar hasta 4 grandes cajas de señuelos metidas en una mochila y ésta contenía además una silla plegable. Seguro que habéis visto en alguna ocasión algo parecido. Imaginar el final de la jornada con eso a las espaldas.

Es normal que al hacer una selección de señuelos no nos entre todo en una caja, pero la solución es tan sencilla cómo prepararse 2. La de repuesto se deja en el coche y si necesitamos alguno, no tendremos que volver a casa a por él.

Una vez que tenemos pensado qué equipo llevar, es muy importante pensar en el vestuario.

De pies a cabeza:

• Botas de treking. Son cómodas y hay muchos modelos impermeables y que a la vez protegen el pie. Si el terreno no es muy abrupto, también podemos pescar con un calzado algo más ligero.

• Pantalones siempre largos –mejor desmontables-. Aunque estemos en pleno verano es mejor pasar calor, que arañarse o pincharse, y sobre todo la protección que ofrece en ese resbalón que todos tenemos.

• Una camiseta y un jersey – a gusto del consumidor- intentando que no sean de colores demasiado llamativos.

• Un chaleco donde guardar los señuelos que quitamos y que quizás volvamos a poner. Aparte, viene bien para guardar documentación, navaja y demás pequeños complementos.

• Una gorra -aunque en la foto no la tenga-. Después de muchas horas de exposición al sol, podemos sufrir dolores de cabeza, insolación e incluso mareos. No olvidar. El mejor remedio para tener siempre una: llevar una de repuesto en el coche.

Podemos utilizar unas gafas polarizadas. No es necesario pero se agradecen

sobre todo cuando pescas con el sol de cara y encima se refleja en las aguas. Muy útil para pescar a pez visto.

Una vez vestido y preparados para salir, hemos de seleccionar el material – señuelos y combo – para que la pesca sea perfecta. (Fin primera parte).