EL TAMAÑO DE LOS SEÑUELOS. PRIMERA PARTE

Texto y fotos: Javier Hernández Racionero -javihrac@granpesca.com-

El tamaño de señuelo a emplear, al igual que el color, depende de un gran número de variables y factores, que provienen tanto del medio como del pez objeto de pesca.

En cuanto al estado del agua, el principal factor que determina el tamaño del engaño es la tonalidad que presentan. A grandes rasgos pueden estar tomadas o ser cristalinas, existiendo entremedias gran variedad de tonos.

El que las aguas presenten tonalidades oscuras o estén tomadas se debe a que tiene en suspensión un gran número de partículas propiciadas por grandes lluvias, fuerte viento, grandes entradas de agua, etc. o simplemente por la estructura de lugar o composición.

Todo esto afecta directamente a la visión del pez, reduciendo sus posibilidades de detección del señuelo, por lo que se deberán de utilizar señuelos de mayores dimensiones que los que se emplearían con las aguas cristalinas.

Cuando un pez ataca un artificial en aguas turbias, sino está acostumbrado a este estado del agua, puede fallar en su primer intento y tener que realizar otras “picadas”. Con señuelos más grandes el pez morderá más fácilmente alguna parte y se enganchará en los diferentes anzuelos.

La claridad del día es otro factor que incide en la claridad del agua. En los días nublados u oscuros por la proximidad de una tormenta, utilizaremos los mismos tamaños que se han empleado en aguas turbias, de medidas superiores a los empleados en días soleados y despejados.

También es importante recordar que en las primeras horas de la jornada de pesca y en las próximas al ocaso, las aguas están más oscuras que a lo largo del día por lo que se seguirá el mismo patrón mencionado anteriormente.

El ciclo de la vida también marca el tamaño que se debe emplear. En primavera y principios de verano cuando las aguas están llenas de pequeños alevines que han eclosionado meses antes, el señuelo debe estar en concordancia y a de ser de reducidas dimensiones, aunque tampoco hay que olvidarse de que todavía los peces que nacieron el año anterior tienen un tamaño muy delicado y son fáciles presas de los ejemplares adultos.

Así nos tendremos que decantar por señuelos muy pequeños o medianamente grandes.

A medida que se avanza en el tiempo, estos pequeños peces, y los nacidos en año anterior, va aumentando su tamaño, con lo que también se podrá aumentar nuestros artificiales. Una vez avanzado el verano, será mejor decantarse por otros factores, como por ejemplo la actividad del pez, más que por el tamaño de la comida. Por regla general la pesca en este período de tiempo puede dividirse a su vez en dos formas bien distintas de enfocarla. Por regla general, todas las especies durante el período de estío, en las horas centrales del día tienen menos actividad, ya que cualquier movimiento, debido a las altas temperaturas, consume mucha energía. En este momento, es preferible utilizar señuelos de pequeñas dimensiones y manejados muy lentamente.

El motivo es que el pez se ha de asegurar que la presa va a ser segura y que realmente su desplazamiento va a merecer la pena, “energéticamente” hablando. Por el contrario a medida que avanza la tarde y antes y durante el ocaso – esto también es aplicable a las primeras horas de la mañana- los peces salen de sus apostaderos en busca de alimento. Este momento es el mayor actividad y se debe de aprovechar empleando señuelos de dimensiones más voluminosas que los empleados a lo largo del día, donde cualquier atisbo de presa será engullida sin dificultad por cualquier pez.

Algo similar ocurre en los meses de otoño, cuando los peces se preparan, en la mayoría de los casos, excepto lucio y lucioperca, para pasar el crudo invierno. En esta época del año se tenderán a emplear señuelos de mayor tamaño que el resto de la temporada. Los peces pasto se ha alimentado bien durante el verano y ha aumentado su tamaño considerablemente, aparte del mencionado abastecimiento para el invierno que hace que los depredadores estén muy activos.