LA PESCA DE LA ANGULA. PRIMERA PARTE

Texto y fotos: Javier García-Egocheaga javier@granpesca.com

Durante todo el invierno, estamos en plena temporada para la pesca de la angula. Es en estas noches frías de los meses más inclementes, cuando este diminuto pececillo arriba a nuestras costas y decide remontar los ríos.

La angula es universalmente conocida como un suculento manjar, pero también es el mejor cebo que se pude ofrecer “en vivo” a la lubina. Por tanto, quien disponga de esta carnada, casi casi, se asegura la captura del bello serránido. En este artículo veremos cómo se pescan las angulas, aunque, dado que este pez es cada vez más escaso y nos barruntamos incluso que se está extinguiendo en nuestras costas, recomendamos capturarlo únicamente como carnada.

Decimos esto pues, para cebar nuestros aparejos necesitaremos tan sólo una o dos docenas, y, en cambio, para cebar unas cazuelitas con ajos y guindilla, habremos de capturar una cantidad de ejemplares considerable.

Así que ya lo saben, si quieren tener el mejor cebo para la lubina deben proveerse de anguilitas. ¿Y cómo lo hago? –se preguntará usted-.

Como siempre, se nos presentan dos alternativas. Las compramos o las capturamos.

Si optamos por comprarlas, tenderemos que encontrar un lugar donde las vendan. Sí, ya sé que en todas las pescaderías, restaurantes y bares de postín ofrecen angulas por un nada módico precio. Pero, aunque pudiéramos pagarlas –lo que no siempre es tan sencillo- éstas que nos venden no sirven. Y no porque estén muertas (yo he pescado con angulas muertas y también pican), sino porque están cocidas, al menos con un “hervor”, que es lo que hace que se tornen albinas y un poco acorchadas.

Sin la ayuda de la cazuela, estos pececillos son casi transparentes y, observándolos de cerca, veremos sus ojos, sus diminutas vísceras o su espina dorsal.

Enseguida nos damos cuenta de que comprarlas “frescas” no es tarea fácil. De hecho, muy poca gente, más allá de los anguleros, las ha visto frescas, pues, incluso antes de ser comercializadas, se cuecen o se congelan, o las dos cosas.

Sólo en algunos –poquísimos- establecimientos comerciales dedicados a la pesca, hallaremos este cebo vivo.

La otra posibilidad es acercarse a una piscifactoría que se dedique al engorde de este pez. Y decimos engorde porque, en el caso de la anguila, conseguir reproducir su ciclo completo en cautividad es, hoy por hoy, una quimera, habida cuenta que este pez sólo freza en el Mar de los Sargazos, y atraviesa varias metamorfosis pelágicas hasta convertirse en angula.

Por tanto, en estas piscifactorías de engorde, mantienen en cautividad angulas para que se transformen en anguilitas, que resultan igualmente satisfactorias. Incluso mejores, si tenemos en cuenta su mayor resistencia o si pretendemos atrapar lubinas de cierta envergadura.

Opción B. Hemos decidido capturar angulas pensando en que, además de conseguir una excelente carnada, podemos darnos una alegría para el cuerpo, aderezada con ajos y guindillas en cazuela de barro.

Cuando lo proponemos en casa, el apoyo es incondicional. “Sí, Paco, vete a angulas, que están a cuarenta mil el kilo. Y si traes muchas, las vendemos y hacemos el mes”.

¿Y entonces, por qué no está todo el mundo pescando angulas todo el día y por qué cuestan tan caras? Muy sencillo: porque hay pocas, poquísimas, cada vez menos; y, además, sólo se pueden pescar de noche, y cuando la marea está subiendo; y no en todos los ríos ni en todos sus tramos, y ha de ser durante el invierno; y sobre todo, porque pescar angulas es muy cansado y muy aburrido, vamos, un plastazo –por no decir otra cosa-.Nunca una iniciativa de pesca ha suscitado una adhesión mayor, ni hemos visto a nuestra mujer, marido, hijos, nietos, madre, nuera, etcétera, tan conformes y de común acuerdo para que vayamos a pescar.

Pero en fin: jaleado por su parentela y con la secreta esperanza de conseguir el mejor cebo para las lubinas, supongamos que usted se decide y pone manos a la obra.

Pues sólo resta coger el cedazo, el farol y un recipiente adecuado, y leer la segunda parte de este artículo en la que se explica cómo capturarlas.