El estado de la mar

Texto y fotos: Javier García-Egocheaga javier@granpesca.com

Para definir el estado de la mar, se utiliza un argot que es conveniente que conozca el pescador y que hace referencia al viento y al oleaje. Asimismo, depende las condiciones locales que, tomadas en su conjunto, afectarán de una u otra manera a la mar y a la navegación.

Por ejemplo, en el Cantábrico, aunque la mar esté rizada y haga frío, si la brisa es del nordeste, podremos hablar en general de buenas condiciones meteorológicas para estar en la mar, pues los borreguillos serán productos del viento y no habrá mar de fondo ni grandes olas. Además, estas condiciones suelen llevar aparejadas altas presiones y tiempo anticiclónico.

Los principales términos para definir el estado de la mar son los siguientes:

- Mar bella: La superficie está como un espejo, el viento es de fuerza 0 ó 1 en la escala Beaufort (calma).

- Rizada: Comienzan a formarse rizos superficiales pero sin espuma, acompañadas de brisa débil, fuerza 1 ó 2 (ventolina).

- Marejadilla: Aparecen borreguillos blancos de espuma dispersos. La brisa será moderada, fuerza 2 ó 3 (bonancible, moderado).

- Marejada: Las olas son más largas, la superficie está poblada de borregos blancos y espuma. Fuerza 4 ó 5 (brisa fresca).

- Fuerte marejada: Los rociones son constantes, con mucha espuma y viento de fuerza 6 ó 7 (frescachón).

- Mar gruesa a muy gruesa: La espuma es arrastrada en capas espesas en dirección del viento, que será de fuerza 8 ó 9 (temporal).

- Arbolada: El temporal se endurece y la superficie está blanca en su conjunto, con olas que ganan en altura. El viento es de fuerza 10 ó 11 (temporal duro).

- Montañosa o enorme: La visibilidad es muy reducida, pues el aire está lleno de rociones y espuma. La fuerza del viento es de 12 en adelante en la escala Beaufort -64 nudos- (temporal huracanado).