Peligros comunes de la pesca deportiva. Segunda parte

Por J.J. Ulrak. Fotografías y texto. ulrak@teleline.es

Mordiscos y dentelladas.

Algunos animales marinos pueden propinar mordiscos que revistan cierta gravedad. Conviene evitarlos a toda costa y, aunque no es frecuente, sí se dan casos ocasionalmente que pudieran haber sido evitados por los pescadores con un poco de conocimiento de lo que se traían entre manos.

Los animales acuáticos que revisten dicho peligro son los siguientes, a saber:

Congrios y morenas.

Los dos tienen aspecto anguiliforme y viven en los agujeros y cuevas del fondo o de la escollera de donde raramente salen de día. Ambos animales tienen fama merecida de mordedores. Si por casualidad picasen nuestro aparejo, debemos tener cuidado con ellos y no proceder a desanzuelarlos como si de peces normales se tratase. La morena tiene una dentadura ponzoñosa y la herida que causa debe ser limpiada de inmediato para que no se infecte. Por su parte, el congrio posee una boca temible, con una especie de diente en forma de cuña que puede cortar como unos alicates. Lo mejor es, una vez puesto en tierra y antes de cualquier otra cosa, propinarle un duro golpe con algo contundente, pisarle con fuerza la cabeza y sin aflojar la presión, cortarle con un cuchillo la espina dorsal justo detrás de la cabeza.

En esta imagen se puede apreciar cómo se ha cortado la parte más peligrosa del congrio. Este ejemplar tenía 12 kilos de peso.

Doradas.

Como otros miembros de los espáridos, la dorada es un pez muy marisquero. Le encantan los cangrejos, los mejillones, berberechos, ostras etc. a los cuales tritura con sus fuertes mandíbulas. El paladar de las doradas es algo así como una placa rocosa que, de cerrarse sobre nuestros dedos, puede hacerlos papilla.

Es una de las reinas de la pesca deportiva, aunque cada vez menos frecuente en nuestras aguas. De todas formas, si se tiene la suerte de atrapar uno de estos peces, conviene no estropear el día dejando que nos triture los dedos a la hora de desanzuelarla, así que… ¡Cuidadito con meterle los dedos alegremente en la boca!

La dorada tiene una boca que puede causar grandes daños en la mano del pescador.

Crustáceos con pinzas.

El pescador deportivo no suele entrar en contacto con estos animales -considerados normalmente como mariscos- reservados en líneas generales para los mariscadores profesionales.

Sin embargo, no es raro, por ejemplo pescando cebo vivo, como pueden ser las quisquillas, atrapar una nécora o bien traerla presa por fortuna trabada en un anzuelo, en principio destinado a otras capturas.

Es preciso recordar al pescador poco familiarizado con los grandes cangrejos, que éstos poseen rápidos reflejos y unas tenazas cortantes y duras con las que están acostumbrados a defenderse del peligro, y que enarbolarán amenazantes tan pronto los saquemos del agua. Conviene entonces no dejarse pellizcar, no tratar de coger al animal desprevenido con las manos desnudas y tener siempre presente que la obligación del animal es defenderse de la única manera que conoce, y que a buen seguro lo hará.

Varios.

Existen otros peligros que escapan a las clasificaciones anteriores y que, aunque no puedan ser atribuibles a los seres acuáticos, son, a menudo, los responsables directos de la gran mayoría de accidentes que se producen pescando.

Entre los más típicos, cabe destacar:

Cuchillos de pesca.

Un cuchillo es una herramienta habitual en la pesca y de mucha utilidad. Hasta aquí todo perfecto. Sin embargo, a causa de que con frecuencia tenemos las manos mojadas, estamos nerviosos por la presencia del pez, bien tirando del hilo, bien pegando saltos en tierra pero aún no en la cesta etc., cortarnos o pincharnos con cuchillos y navajas es algo que sucede demasiadas veces.

Desde estas páginas, recomendamos encarecidamente que, cuando compremos una navaja o un cuchillo que vamos a destinar a la pesca, éste sea de pequeñas dimensiones y no tenga punta. En caso de tenerla, romperla lo antes posible -recuerde que no somos Tarzán ni a los peces se les mata a cuchilladas- pues lo único que tiene que hacer un cuchillo de pesca es cortar, nunca pinchar.

Anzuelos.

El anzuelo es un útil inventado por el hombre hace miles de años, que tiene como misión enganchar a los peces. Sin embargo, resulta frecuente engancharse, ya sea uno mismo, ya sea a alguien de nuestra especie que no merecía en principio ser pescado.

Si a esto añadimos que los anzuelos llevan un arponcillo o muerte que impide que la captura se desenganche fácilmente, comprenderemos lo complicado y doloroso que puede llegar a ser desenganchar un anzuelo clavado en nuestras carnes.

Es aconsejable por tanto llevar en la cesta de pesca unos alicates o cualquier instrumento capaz de cortar el anzuelo y, una vez hecho esto, proceder dándole la vuelta y sacándolo por el sitio contrario, es decir, por la parte que hemos cortado. Es decir, evitar siempre sacarlo en contra del arponcillo o muerte al que antes nos referimos.

Además, debemos tener presente que los anzuelos son los responsables de la gran mayoría de los accidentes de pesca, mucho más que las dentelladas de peces, venenos o cualquier otra causa.

Por tanto, mucho cuidado con ellos, especialmente una vez que están empatados. Sepa siempre dónde está cada uno de ellos y téngalos en el agua cuanto sea posible. En tierra sólo pueden pescar a quien no deben.