Chicharros en embarcación

Por Javier García-Egocheaga. Fotografías y texto. javier@granpesca.com

La pesca deportiva desde embarcación no equivale a capturar enormes ejemplares con aparejos costosos y equipo sofisticado.

Algunas especies, como el chicharro o jurel, no requieren demasido esfuerzos ni medios técnicos, y proporcionan grandes satisfacciones. Además, dado su comportamiento gregario, podemos capturar muchos especímenes seguidos y ni siquiera habremos de internarnos en mar abierto para encontrar bancos abundantes.

Lo único que debemos tener en cuenta es la estacionalidad, que cambia en función del lugar en el que nos encontremos. Los jureles, en casi toda Europa, en el Mediterráneo y en muchos otros puntos del planeta, se acercan periódicamente a tierra en grandes bálamos.

Los más pequeños llegan hasta el interior de los puertos y de las bahías. A veces, los podemos ver en los lugares más recogidos, formando nubes de ejemplares inmaduros de unos pocos centímetros de longitud que se apiñan cerca de la orilla. Luego, están los de tamaño mediano que buscan instintivamente más agua, y se localizarán cerca de tierra, pero ya con una o dos decenas de metros de profundidad. Por último, los grandes ejemplares, que pesan alrededor de un kilogramo, evitarán vivir dentro de puertos, bahías o ensenadas, pero, en determinadas fechas, podremos encontrarlos a una o dos millas de la costa, a condición de que haya calado suficiente para que se sientan cómodos.

Recordemos que los jureles son, como todos los carángidos, grandes nadadores, animales diseñados para triunfar en los grandes espacios oceánicos y depredadores insaciables.

Estas características les confieren un gran atractivo para la pesca deportiva, pues son luchadores tenaces y entran bien a cualquier señuelo o carnada que les presentemos.

En España contamos con dos subespecies muy próximas (Trachurus trachurus y Trachurus mediterraneus) que, a efectos de su pesca, puden ser tratadas como una sola. También su prima, la caballa, es susceptible de ser capturada con las mismas técnicas.

En realidad, para pescar chicharros no necesitamos gran cosa. Bastará con el equipo más sencillo y el señuelo más rudimentario para que este pez nos haga los honores.

Aunque podamos capturarlo con cebo, lo más divertido y eficaz resulta su pesca con señuelos artificiales. Quizás lo más práctico sea emplear la técnica de curricán ligero o cacea costera, que consiste en navegar con uno o varios aparejos largados en busca del pez.

Ya hemos indicado que casi cualquier señuelo le va bien, pero me suelo decantar por las cucharillas onduladas en plata u oro, o los señuelos medianos de plumas de colores. Dado que nos las veremos con peces que raramente superan los dos kilos, ni siquiera necesitamos caña, ni demás complementos habituales en la pesca desde embarcación.

No obstante, la caña nos parece más deportiva, por lo que siempre aconsejamos su uso. Debemos recordar siempre su pequeña talla para no sobredimensionar la resistencia del equipo, lo que es muy habitual. En ese caso, con unas cañas y unos sedales demasiado robustos, perderemos sensibilidad y deportividad.

Esta situación es muy habitual y a menudo encontramos embarcaciones con aparejos preparados para túnidos, pongamos por caso, que luego han pescado jureles o caballas, por ejemplo.

Otro factor que hay que tener siempre presente es que estamos hablando de pescado azul, por definición más delicado que el blanco.

Así que todos los cuidados que tengamos en su manipulación serán pocos, si lo vamos a destinar al consumo humano. El chicharro posee una carne sabrosa y francamente grata. Cocinado al horno, bien fresco y pescado con anzuelo, hará las delicias del más delicado paladar. Ahora bien, si lo hemos golpeado, su carne se convertirá en una masa incomible.

Por eso, cuando pesquemos chicharros, capturemos sólo los que vayamos a comer y tratemos las capturas con mimo. Nosotros seremos los primeros recompensados.