La pesca de la herrera

Texto: Paco Martínez pacovera@wanadoo.es Fotos: Archivo Granpesca.com

La herrera es ese gran pez que normalmente te suele evitar hacer un bolo en la mayoría de los concursos.

Siendo como es un animal gregario -es decir, que marcha en bandadas-, cuando es adulto, suele independizarse del cardumen y convertirse en un animal solitario, formando grupos de máximo 3 ejemplares, pero que no suelen “tocarse las colas al nadar”.

Es un pez “hociqueador” y su alimento lo suele buscar en la arena. Los ejemplares mayores buscan en las rocas el pequeño mejillón o el cangrejillo despistado, pero, sobre todo, desentierran la almeja, el berberecho, la coquina, y todo tipo de lombrices.

Su zona de querencia suele ser la playa, pero si en esa zona de arena hay también algunas rocas o algas, mejor que mejor.

Cuando es pequeña acostumbra a ir en bandadas que se acercan a la orilla hasta extremos inimaginables, no siendo raro verla hociqueando entre las piernas de los bañistas, buscando su comida en la arena que mueven los bañistas con los pies.

Cuando llega la primavera se acercan a la playa a criar. Con el verano, los ejemplares grandes se marchan a aguas algo más profundas, siendo los ejemplares que han nacido ese año los que se acercan a las playas, pero con la visita por la noche de los ejemplares adultos

Cuando los bañistas, allá por mediados de septiembre, se retiran de las playas, suelen acercarse los ejemplares adultos y los pequeños que han logrado escapar a los depredadores, para llenar la panza de cara al crudo invierno, siendo ésta la mejor época para pescarlos.

Conforme van bajando las temperaturas, la herrera se retira mar adentro, si bien no es raro sacar en los meses de invierno algún ejemplar grande, pero suelen ser los menos.

Particularmente, me gusta pescarlas desde septiembre hasta noviembre, y desde finales de enero a marzo.

Entre las curiosidades que ofrece esta especie, podría destacarse que es un pez que “come andando”; es decir: no llega a una zona y se para a comer, sino que come y sigue nadando, come y sigue, etc., por lo que ha veces suele suceder que entra el cardúmen, por ejemplo, por la izquierda, y va atacando los cebos uno tras otro y sale por la derecha, y pueden no volver a pasar por esa zona en toda la noche, o volver a dar otra pasada, pero esta vez entrando por la derecha y saliendo por la izquierda.

Otro aspecto reseñable es que, al ser un pez muy curioso, no deja una sola zona sin explorar y muestra una fuerte curiosidad por el color rojo, por lo que los plomos pintados de rojo, rojo y blanco, blanco, etc., son convenientes.

Con respecto a las cañas, una puntera sensible puede ser de gran ayuda, puesto que la picada de la herrera suele suceder más o menos así:

Una vez que ha atacado el cebo, y puesto que no suele tomarlo con punta del morro como hacen otros peces, sino que come al “puñado” (no importándole coger arena en el bocado), al notarse clavada intenta escupirlo y retroceder en la dirección que venia, siendo en ese momento cuando se produce realmente la picada. A partir de ahí, no da tirones continuos como su primo el sargo y es cuando ya nota poca agua sobre el lomo cuando planta batalla. Entonces, al recoger línea y no notar peso, creemos que no viene nada, planteando la pelea cuando menos lo esperamos, pero con la ventaja de que, a esas distancias de la costa -15/20 metros o menos- el puente de la bobina se ha empezado a recoger ya, trabajando con un hilo de numero mayor.

La secuencia sería mas o menos así:

Tironcito flojo, tirón fuerte, tirón fuerte, tirón flojo y pelea final. Entre el último tirón flojo y la pelea final pueden pasar bastantes minutos sin dar muestras de señal.

Una norma que da buen resultado es que, cuando estas pescando herreras en una playa de arena y no hay casi oleaje, de vez en cuando tocar el hilo, si lo has dejado tenso. Y si lo tocas y está flojo, casi seguro que tienes una herrera clavada.

Una puntera fuerte que lance bien será de gran utilidad cuando se buscan los ejemplares adultos que están lejos. Dónde lanzar sería la gran pregunta, pero si hay una respuesta, sería ésta:

Una caña potente, con uno o a lo sumo dos anzuelos, cargados con cebo grande todo lo adentro que se pueda, buscando los ejemplares grandes; y otra caña, con tres anzuelos y carnada no muy grande, a donde se empiezan a formar las olas o rompiente buscando los ejemplares de menor tamaño.

¿Por qué? Pues porque si buscamos ejemplares grandes, poner muchos puntos de cebo lo único que nos puede ocasionar es que se nos forme una legión de invitados molestos, y puesto que los ejemplares grandes suelen ser solitarios, si entra una pieza es bastante difícil hacer un doblete.

Otro caso seria la otra caña, puesto que ahí los ejemplares más pequeños van juntos y un trozo de cebo grande agruparía a varios ejemplares comiendo cada uno por su lado, con lo que, al final, no entraría ninguno. Ahora bien, al ser el trozo pequeño “de bocado”, la herrerita no titubea, pues sabe que si no se lo come ella, otro ejemplar lo hará, y no están las cosa como para andar desechando oportunidades. Por eso no es raro que estos chambeles y en estas zonas, sacar dobletes y tripletes.

Respecto a los anzuelos, existen varios modelos muy buenos, siendo los ideales los de pata larga, torcidos, pico loro, aunque debe elegirse de acuerdo al cebo y no al revés.

Mis preferidos[1] son, para la lombriz de arena, los Mustard Sea y los Mustard Salt Water de el numero 8 o 7 de pata larga. Otra alternativa son los Cannelle Special Concours Nº 6, los Cannellë “L´angevin” del Nº8. Para la lombriz de beta, serrín, coreana, los Maru “Seigo BH” NSB del Nº 12 en su numeración, los Summo del Nº 5 y los Gamakatsu LS-3310F de Nº5.

Para la lombriz americana, la almeja y las galeras los de la marca Set del Nº 6 van muy bien.

Si lo que usamos es tita, coquinas, ermitaños o galeras grandes, los Mustard All Round Nº2 van muy bien, llegando a usar para los ejemplares mayores los Mustard Match ref. 496 del Nº 2/0, que son de color azul.

Cuando las cosas se ponen mal y sabemos que hay pescado por la zona y no entra, no es mala idea bajar un par de números los anzuelos y hacer lo mismo con el hilo de empatar.

Como curiosidad, me han dado muy buen resultado en esas ocasiones usar hilo del Nº 14 y anzuelos del Nº 6Sumo rojos y los Owner del Nº 7 y 5.

Respecto a los bajos, se puede decir que existen dos formas de pescarlas: con chambel y con solitarios.

Si usas un solitario, ata el plomo directamente a la línea y en la línea mete un quitavueltas corrido con un tope tipo flotador abajo -para que no baje tanto como para liarse con el plomo- y otro arriba, a un metro.

Si se usa un chambel, el ideal es uno largo -de 170 cm-. Los cortos de 100 cm que se usan para las aguas revueltas no van bien, puesto que cuando el fondo esta muy revuelto, la herrera no se suele poner a tiro de caña.

.

A la madre del chambel del Nº 50 de color rojo, le haremos una gaza, y por detrás colocaremos una bolita de color rojo grande que servirá, a parte de para llamarle la atención, para saber nosotros que llega el chambel; a unos 25 cm por debajo metemos un tubito de color rojo pegado, bolita roja, bola de 4 agujeros, bolita y tubo; a unos 80 cm meteremos otro montaje igual, y al final de la línea, o bien metemos otro montaje igual pegado al plomo.

También podemos poner el anzuelo atado directamente al plomo de varilla con un bajo de 80 /100 cm y le colocamos un trozo de tubo de silicona transparente en el emerillón para evitar enganches o líos.

Los anzuelos se atarán con hilo tipo flúor-carbono invisible del numero más bajo posible.

Respecto a los cebos, servirían todos aquellos que la herrera se pudiese encontrar en su medio natural. Una buena norma es, antes de montar el equipo, estudiar la playa y ver si hay restos de conchas, por lo que el cebo de almejas, berberechos o coquinas no se debe desechar.

Para mí los cebos ideales serian:

Si hay restos de conchas, la coquina, tellina, el trozo de navaja fresca sin cáscara y la galera.

Si hay rocas cerca, el ermitaño, los bígaros rotos y sacados de su concha, la almeja y el mejillón pequeño entero.

Si no se ven restos de conchas, las lombrices son la alternativa, empezando por la americana, la tita, la de arena o de sangre, llamada también catalana, la de rosca, beta o de serrín, si además hay cerca algas, y, por ultimo, la lombriz coreana.

Además, se suele usar el caracol de huerta, el berberecho de bote en su jugo y las masillas.

Puesto que hablamos de cebos, la misma herrera no es mal cebo para el pejerrey, anjova, “cortanzuelos”, tallams o anchova. Para ello, pondremos una herrerita de unos 100/ 200 gramos con un terminal de acero y dos poteras del Nº 2/0 atadas, una fija y la otra corredera.

Y para finalizar, como truquitos aparte de los que ya he ido diciendo, está intentar cebarlas con una masilla compuesta por dos partes de pan duro rallado, una parte de pasta de sardina, media parte de queso rallado, el jugo de una lata de berberechos, añadiendo algunos a la masa y una parte de arena. Todo eso lo mandaremos a una distancia prudencial donde pondremos nuestros anzuelos cargados con berberechos. Si vemos que atacan al cebo pero no se fían, le podemos añadir a la mezcla una parte de turba tamizada, que al llegar al fondo, formara una nube oscura que impedirá a los peces andar fijándose mucho en hilos y demás.

 

[1] Todas las numeraciones que doy de los anzuelos son las que van en sus respectivos sobres, aunque no suele guardar concordancia entre las diferentes casas.