Pesca del lenguado y otros peces planos

Texto y fotos: Javier García-Egocheaga javier@granpesca.com

Estos peces se caracterizan, primeramente, por tener forma “plana”, aplastada y con los dos ojos en un mismo lado, al contrario que la mayoría de los demás peces que tienen uno en cada lado.

Bonito lenguado próximo a los 750 gramos.

Viven en el fondo, sobre todo cuando éste es de fango o arena, a distinta profundidad según las especies, tamaño y época del año. Generalmente son sabrosos y de alto valor y rendimiento comercial. Son carnívoros y pican muy bien a pequeños cebos, como a ciertos moluscos (navajas, chirlas, berberechos etc.) y, en especial, a todo tipo de gusanos y anélidos marinos.

Entre las especies más destacables de peces planos para el pescador deportivo encontramos a los escolftálmidos –el rodaballo y el rémol-, a los pleuronéctidos –la platija y la solla- y los soleidos –el lenguado-.

Todos estos peces se pescan con aparejos muy finos y pequeños anzuelos cebados

con gusanos marinos, lanzando a fondo en las playas y puertos, y dejando que el cebo yazca sobre el lecho de arena o de fango.

Su pesca se llevará a cabo en los meses de primavera y verano, que es cuando se acercan a la costa siguiendo las pautas de su comportamiento reproductivo, pues en invierno permanecen en mar abierto en fondos de mucha profundidad.

Pescando en la playa, lanzando directamente desde la orilla –surf casting- podremos conseguir buenas capturas en verano, a condición de que dicha playa no sea excesivamente frecuentada por el género humano. Además, también podremos capturar, con los aparejos destinados a peces planos, salmonetes, herreras, salvarios, gobios de arena y otros peces que se mueven en este mismo hábitat, todos ellos de parecidas costumbres alimentarias.

Lo mejor será tentarlos de noche, que es cuando estos peces despliegan toda su actividad, pues de día acostumbran a quedarse quietos en el fondo, camuflados perfectamente.

Podemos pescarlos desde los rompeolas y espigones, o bien desde las playas. El único requisito es que el lecho sea blando, es decir, de arena o de fango.

Salvo en los casos en los que lancemos a un punto concreto –por ejemplo a una hondonada o una barra o cualquier lugar favorable pues le suponemos abundancia de peces- lo normal será lanzar nuestro aparejo cuanto más lejos mejor.

Para ello debemos ejecutar el lanzado con fuerza y habilidad para conseguir distancias largas. Además es conveniente que el plomo sea lo suficientemente pesado y la caña lo suficientemente larga. Tampoco debemos descuidar el estado del sedal y que la bobina del carrete se encuentre totalmente llena. Sobra decir que las anillas deben estar perfectamente alineadas y pulidas para ofrecer el mínimo rozamiento posible.

A fin de aumentar unos metros la distancia alcanzada por el aparejo, si estamos en una playa, nos adentraremos en el agua de la orilla hasta donde nos sea posible. Para ello es muy aconsejable estar provistos de altas botas de goma o, como ya indicamos, de pantalones de vadear.

Cocos y tubos. Dos cebos excelentes para la pesca de peces planos.

Una vez efectuado el lance, mantendremos abierto el carrete y situaremos la caña en su correspondiente soporte que hemos fijado anteriormente. Sólo entonces cerraremos el carrete y tensaremos el sedal. Si, al poco tiempo de haberlo tensado, observamos que el seno del hilo cae fláccido, procederemos a tensarlo de nuevo. Si, repetida esta operación, el resultado es el mismo, esto significará que la corriente es demasiada para nuestro lastre y mueve demasiado el aparejo, con lo que habrá que plantearse poner un plomo más pesado.

Respecto a los cebos, quizás los más adecuados sean la gusana de mar en casi todas sus variedades, en concreto, las de tubo, arenícola, coreana, de serrín o de fango, aunque, si podemos elegir, optaremos por las especies más resistentes, y por tanto, que mejor aguantarán en el anzuelo.

Este es otro punto interesante para el aficionado que practica lance pesado, y que necesita firme sujeción para que el cebo aguante bien durante el lanzado. Además, dado que las corrientes producidas por el oleaje y la resaca suelen ser fuertes, conviene resaltar la importancia de que el cebo aguante bien las embestidas del agua y se mantenga en su posición original en el anzuelo. A ello hay que añadir que el potente lanzado, también puede resultar un fenómeno adverso para la sujeción de la carnada en el anzuelo.

Por eso, lo mejor será emplear cebos que mantengan cierta consistencia y anzuelos adecuados para que quede bien sujeto el bocado.

Si pretendemos capturar peces planos podemos montar un aparejo de varios anzuelos, con bajo de línea fino (del 0.22 al 0.28) y anzuelos también pequeños, -de tipo pico de loro pueden dar muy buenos resultados- a poder ser de grafito, con una alta capacidad de penetración. Recordemos que los peces planos, pese a ser predadores, suelen tener una boca bastante pequeña y, a veces, delicada.