Pesca al coup en la mar. Segunda parte

Texto: Juan Bautista García Pérez-Castejón, fotos: Javier García-Egocheaga

Juan Bautista García Pérez-Castejón nos introduce en la pesca al coup en la mar, extraído de su esperado libro “Cuaderno de pesca. Modalidades y técnicas avanzadas de pesca en mar.”

Sedales.

En esta modalidad los sedales más usados son aquellos que contienen en su fabricación un alto contenido de teflón o coramida, ya que todo el aparejo dependerá directamente de él. Con relación al diámetro más utilizado, oscila entre el 0.16 mm. y el 0.22 mm., utilizando siempre los sedales más finos según el estado del mar y en función de la especie que se pretenda pescar.

Otra de las cosas que debemos tener en cuenta, es que nunca pondremos el sedal más largo que la longitud de la caña, porque si tenemos la fortuna de clavar alguna pieza considerable, ésta hará que la caña se arquee y, si dicha longitud es mayor, será imposible sacar la pieza del agua, e incluso nos costará mucho trabajo introducirla en el salabardo.

Por norma general, el bajo línea será siempre confeccionado directamente con la línea madre, ya que muy pocas veces se utiliza mosquetón, porque, muchas veces, es divisado por los peces, haciendo que estos ni se acerquen al cebo.

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Plomos:

En esta modalidad, las plomadas están siempre determinadas por el tipo de flotador que se usa. Por norma general, los plomos más usados son los de guisante o perdigón, que nos sirven para plomar el flotador. Aunque, a veces, se pueden sustituir dichos plomos por otros que también harán la función buscada, pero de dimensiones y pesos distintos. Uno de los más utilizados, aparte de los anteriores, es el de torpedo -pero con muy poco peso-, e incluso los de pera taladrados.

Anzuelos:

No existen anzuelos específicos para la modalidad de coup. Por lo general, los tamaños que se utilizan son medianos y pequeños entre el 6 y 12. Siempre colocaremos el anzuelo con relación al cebo que se utilice y a la clase de pez que se pretenda pescar. Con respecto a los modelos, podemos utilizar varios, pero siempre será aconsejable utilizar aquellos que tienen la pata más larga, con el fin de poder sujetar bien la carnada.

Flotadores:

Con respecto a los flotadores que se usan en esta modalidad, no existe un modelo especifico, como sucede en la modalidad de inglesa o incluso boloñesa, sino que, por lo general, el pescador elige el que mejor se adapte al estado del mar. Por ello, en este tipo de pesca se pueden utilizar muchos y de variadas formas: desde los de aguas quietas, hasta los de fuerte marejada. Por suerte, en el mercado tenemos donde elegir, ya que hay muchos modelos.

Los materiales de fabricación son muy variados, desde la madera de balsa hasta el plástico, pasando por el corcho natural o artificial. Su fabricación es muy sencilla: primero se confecciona el cuerpo según el diseño que se elija; más tarde se perfora por el centro o se le colocan unas pequeñas anillas por fuera según sea el modelo; una vez hecho esto, se le coloca la antena y se pinta. Los modelos fabricados son muy variados, porque pueden tener forma de dardo, flecha, trompo, redondos, cónicos, o incluso en forma de huevo, y en diferentes tamaños y pesos, desde los 2 gr. hasta los 200 gr.

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Terminales:

El terminal para esta modalidad se suele hacer siempre en su forma directa, ya que, de lo contrario, o sea, indirecta, el mosquetón se vería mucho, haciendo que los peces desconfíen del cebo. El terminal está condicionado por la especie que se pretenda pescar; aparte, hay que tener en cuenta que el flotador no debe nunca hundirse por el peso del cebo y los plomos, ni tampoco debe quedarse acostado encima del agua.

Si buscamos especies que se dediquen a comer en la zona de mayor claridad, como es la superficie, deberemos usar flotadores que coloquen nuestro cebo ahí, pero siempre y cuando sea de la forma más natural posible. Si, por el contrario, el pez acostumbra a comer a fondo, deberemos utilizar aquellos que se puedan lastrar con bastante peso, para que, al caer al agua el cebo, se vaya rápidamente al fondo y no sea atacado por los peces pequeños que se alimentan a media agua o en la superficie.

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Cebos:

Si pudiéramos preguntar a todos los pescadores que utilizan esta modalidad, observaríamos que todos tienen en común la masilla como cebo principal, porque en esta modalidad no se efectúan lanzamientos fuertes que pueden hacer que de desprenda del anzuelo, y porque el cebo es muy parecido al engodo que preparamos a base de pan. Pero ello no quiere decir que siempre utilizaremos la masilla como cebo principal, sino que también debemos utilizar otros tipos, desde lombrices, asticot o pan francés, hasta sardina e incluso patas de calamar.